Relatos insólitos de guías de montaña

¿Habéis pensado alguna vez en la cantidad de anécdotas con clientes que atesoran a lo largo de su vida?
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Relatos insólitos de guías de montaña
Relatos insólitos de guías de montaña

Los guías. Esos personajes sin cuyo saber hacer muchas experiencias no nos serían posibles. Nos asesoran, ayudan, enseñan, alientan e incluso divierten. Bueno, muy divertidos no suelen ser pero ¿habéis pensado alguna vez en la cantidad de anécdotas con clientes que atesoran a lo largo de su vida? Porque si es verdad que hay guías que son auténticos personajes, no somos menos los clientes que podemos serlo para ellos… para muestra, cinco de sus historias.

Por Fco. Javier González Ilustraciones: Adrián Blokin

RESACÓN EN EL CHALTÉN

Martín Castrillo Guía titulado por la Asociación Argentina de Guías de Montaña, trabaja en la localidad de El Chaltén desde los últimos 11 años, con grupos de todas las partes del mundo. Mountaineering Patagonia

“En el 2015 vino un grupo de cuatro amigos californianos a hacer un trekking en el Parque Nacional de los Glaciares. Eran un grupo de gente entre 45 y 55 años, pero que se mantenían bastante jóvenes, y todos profesionales, trabajadores de grandes empresas. Gente con experiencia en montaña, pero no demasiado montañeros. Lo cierto es que fue un viaje muy gracioso. Ya desde el principio la reunión para dar las explicaciones del viaje la quisieron hacer en una cervecería, así que en el primer encuentro ya estaban bastante entonados. Hice lo que pude y les expliqué todo. Al día siguiente comenzaba la actividad, y cuando les pasé a recoger fue un desastre: se acababan de levantar, habían salido de joda y sólo habían dormido un par de horas. Estaban totalmente resacosos. De hecho uno de ellos ni había podido entrar en la habitación porque no había encontrado la llave y durmió en el lobby del hotel. Un desastre. Y la primera mañana me di cuenta de que traían unas galletas de chocolate para desayunar. Vi que se repartían un trocito cada uno. Evidentemente eran galletas “especiales”. La primera parte del trekking es relativamente fácil e iban muy tranquilos. Pero eso sí, todos los días les gustaba llegar al campamento a las cinco de la tarde para su hora del cocktail. A esa hora yo les preparaba un aperitivo y se ponían a beber. Iban con porteadores que les llevaban latas y botellas, y los pobres porteadores tuvieron que ir a El Chaltén como veinte veces, porque ninguna cantidad de alcohol les era suficiente. Nunca llegó a desmadrarse demasiado, pero en una parte del viaje ya tuve que mediar, y aconsejarles –como a los niños- que dejasen de tomar las galletas, por lo menos en partes del trekking que eran más complicadas. Fue un grupo gracioso, parecían recién graduados, y en algunos momentos me parecía estar guiando a los protagonistas de la película “Resacón en El Chaltén”.

Lección para clientes: Por pura cortesía, ¡invitemos a los guías!

Lección para guías: Añadid un test de alcoholemia (y drogas) a vuestro botiquín.

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¡ESTO ES LA GUERRA!

Dimas Tárraga Licenciado en Turismo y Guía de Alta Montaña. Tiene más de veinte años de experiencia como guía en las montañas de Perú. Andean Lodges

Relatos insólitos de guías de montaña

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“En julio de 2002 tuvimos que guiar a un grupo de quince clientes alemanes en un itinerario de dos semanas de trekking de Puno a Cuzco. Era en julio, la temporada seca supuestamente aquí en los Andes, pero ese año tuvimos, digamos que un “mal clima”. Estuvimos una semana seguida caminando bajo la lluvia y la nieve, en unas condiciones bastante duras. Tanto era así que al cabo de una semana los propios guías les ofrecimos y recomendamos volver a Cuzco para reconducir el viaje de alguna manera más tranquila. De verdad que las condiciones invitaban a ello, y pensábamos que sin dudarlo iban a acceder. Nada más lejos de la realidad. “Esto no es una aventura, ¡esto es la guerra!”, nos dijeron... Así que continuamos. Y para mí supuso una experiencia bastante recia: dos semanas caminando sin ver nada; todo era lluvia, viento y nieve. Más lluvia, más viento y más nieve. Evidentemente nosotros queríamos que viesen el paisaje, las montañas, las lagunas... Pero no se pudo ver absolutamente nada de nada en todo el viaje. No sé si teníamos más ganas de retirarnos los guías que los clientes. Creo que han sido los clientes más guerreros que me he encontrado en treinta años de experiencia guiando en Perú.”

Lección para clientes: Ya lo decía Napoleón: una retirada a tiempo es una victoria.

Lección para guías: Nunca menospreciéis a vuestros clientes, sobre todo si son alemanes.

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LA LADRONA (Y SAN IBUPROFIÑO)

Antonio Campesino Antonio Campesino realizó en el año 2005 su primer viaje en kayak con clientes por el río Douro hasta Porto, Portugal. Trece años después, la Expedición Douro Kayak ha sido galardonada con el Premio Nacional de Turismo de FITUR. Zamora Natural

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“Hubo un año en el que ya llevábamos varios días paleando por el río, y nos dimos cuenta de que ya llevábamos algunas mañanas en las que nos desaparecía parte del desayuno. Un desayuno con mucha fruta: piña, melón, manzanas… aparte de lo normal de café, tostadas o barritas. Entonces la gente, cuando se iban ya a meter en el río me decían que faltaba la fruta. Yo había cortado la fruta antes de que se levantasen y la había puesto en la mesa de desayuno, pero me aseguraban que no, no había ni rastro de fruta en la mesa en los desayunos… ¡Joder! Y así día tras día, ¿qué está pasando? Una mañana decido esconderme detrás de las tiendas a ver qué pasa, y resulta que había una persona que estaba “apañando” toda la fruta antes de que los demás ni la oliesen, ¡y se la llevaba en la piragua! Resulta que era vegetariana, no nos había dicho nada. Pero lo cierto es que nos vienen muy buenos clientes. Gente muy especial, a veces demasiado preparada: con GPSs, quieren saber la velocidad, las distancias, los tiempos… ¿Cuánto falta para llegar a este punto? Pues… una, dos… en dos cervezas hemos llegado. ¡Claro! Olvidad el tiempo, las distancias… ¡estáis de vacaciones! De hecho en un artículo de Oxígeno nombrasteis una de las etapa como “San Ibuprofiño”, un nombre que –no sé bien por qué- captó la atención de los bomberos de la Comunidad de Madrid que nos han venido como clientes pidiéndonos la opción más cañera de expedición. Y la verdad que es un cachondeo con ellos.”

Lección para clientes: Si echáis algo en falta ¡solo hay que decirlo!

Lección para guías: A veces, el enemigo está en casa.

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CUESTIÓN DE GÉNERO

Mercedes Gijon Vuela en parapente desde el año 2001, aunque despegó los pies del suelo por primera vez hace más de veinte años en un ala delta. Es la primera mujer en conseguir la Licencia de Piloto Biplaza de Argentina. Volar en Tucuman

Relatos insólitos de guías de montaña

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“La verdad que jamás pensé que dedicaría mis días a hacer vuelos biplaza en parapente, dedicarme al turismo jamás estuvo en mis planes. Creo que fue casi por casualidad, estar en el momento correcto: un día que no pensaba volar subí a la loma en bicicleta, y cuando llegué uno de los pilotos estaba enfermo y necesitaban otro más. Yo en ese tiempo no volaba comerciales, pero si lo hacía con mi pareja ya que teníamos un parapente biplaza. Y así fue... me llamaron otra vez y otra, y a la gente les caía bien una mujer en el grupo, y unos meses después formaba parte del equipo. Lo que es muy curioso es que algunos clientes me traten distinto por mi condición de mujer, aunque siempre me lo tomo con humos. Por ejemplo hay hombres bastante machistas que directamente no quieren que los lleve. Lo típico es que digan "¿No hay otro piloto?" Algunos lo expresan pero luego, chiste que va chiste que viene, terminan accediendo. También me pasa que me buscan los novios celosos que quieren regalarle a su novia un vuelo pero no quieren que sea un piloto varón el que la lleve entre las piernas. O ciertas religiones que los varones no pueden tocar a las mujeres. Pero siempre me lo tomo con humor. Porque cada vez me pasa menos, y mucha gente me elije por la pasión que pongo en mi trabajo. Como el caso de las mamás que quieren que vuele con sus hijos porque les da más confianza una mujer.”

Lección para clientes: Ya lo dijo Einstein: ante Dios, hombres y mujeres somos igual de sabios, ¡e igual de insensatos!

Lección para guías: El humor rompe barreras.

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LA SOMBRA

Luis Torija 18 años de experiencia como Guía de Montaña en actividades de trekking, media montaña, barrancos y escalada. Promountain

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Relatos insólitos de guías de montaña

"Desde hace unos años también trabajo en formación de guías. El 60% de los alumnos no tienen en la cabeza el concepto de que el trabajo de guía no es ir al monte, sino llevar a gente al monte. Es decir: lo primero es el cliente, y lo siguiente es enseñarles lo que les quieras enseñar. Y además hay que ser un poco psicólogo, puedes adoptar el papel de cuenta chistes, el papel de callado... hay que adaptarse al grupo que tengas. Y luego hay algo curioso: los clientes que van en grupo suelen ir un poco a su aire, pero en los que van dos o tres personas no es que se tomen la licencia de hacerse tus amigos, pero sí que tienden a absorberte más, te acompañan todo el rato, te preguntan… no tienen por ejemplo la capacidad de disfrutar de un paseo por un pueblo a solas. Les dices “tiempo libre”, y se quedan todos a tu alrededor mirando al cielo. Y me dicen ¿qué hacemos? Y joder, es un pueblo de cinco casas… así que te pones a andar y te siguen ¡pero si yo nunca he estado aquí! Yo me estreso más en los pueblos que en las montañas, no soy un guía cultural… Y en un viaje hay momentos que los guías también necesitamos un poco de intimidad. A veces necesitamos estar un ratito solos, leer, pasear… Yo la intimidad por ejemplo la busco normalmente tomando una cerveza, y buscas la mejor terraza al sol. Al rato te pasan por delante… “¡Hombre, si estás aquí! Nos sentamos contigo”… pues vale, sentaos conmigo, que yo os invito yo a unas cervezas. Y por cierto, una vez en La Grave, tuve un cliente que no me dejaba ni a sol ni sombra. En el desayuno, te pones en tu esquina a tomar un café y leer el periódico y ¡pum! Pasábamos a visitar una iglesia y yo no entraba, se quedaba conmigo. Cerveza en el bar. Cerveza conmigo. Como una sombra, corriendo detrás de mí. Hasta un poco cansino. No pasas muchas veces, pero pasa. Pero por encima de todo, yo quiero mucho a mis clientes".

Lección para clientes: Ver a un guía sólo, no significa que no esté integrado en el grupo (e invitad a las birras).

Lección para guías: ¡Si es que lo queréis todo!

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¿Eres el peor cliente que pueda tener un guía?

Ante la duda, os damos unos cuantos consejos que os evitarán ser señalados.

- No regateéis. Los guías son profesionales. Han pasado por una formación y entrenamiento para llegar a serlo. Y una parte de lo que les pagamos es para el equipo común, permisos, licencias, tasas administrativas… ¡Y cuidado con los chollos…!

- No sobreestiméis vuestras capacidades. Un guía no espera de nosotros que seamos expertos. De hecho, están preparados para trabajar con gente sin experiencia ¡y aprecian mucho la humildad! Los sobreestiméis vuestras capacidades, porque puede llevarles a marcar objetivos inadecuados que os expongan a riesgos innecesarios.

-Llegad a la hora fijada, no antes. Todos nos excitamos los días de actividad, pero aparecer media hora antes puede incordiar algunas tareas técnicas previas, o simplemente sus momentos de calma con una taza de café… Llegar tarde sin avisar tampoco ayuda.

-No son porteadores. A veces parece que los guías deban llevar todo el material. I seguramente lo harán si nos ven machacados. Pero si somos clientes en forma y experimentados seguro que agradecen la ayuda, y aun así sus mochilas seguro que pesan más que las nuestras.

- Ellos marcan el ritmo. Ya seáis lentos o auténticos Speedy Gonzalez, es el guía el que determina el ritmo al que se mueve el grupo. Un ritmo que suele marcarlo la agenda y la persona más lenta o menos experimentada del grupo. Así que ¡elegid sabiamente a vuestros compañeros!

- Los guías siempre tienen la última palabra en cuestiones de seguridad. Un buen guía puede –a veces- involucrarnos en algunas decisiones, pero son siempre ellos los que toman las decisiones de seguridad; lo que significa que aunque realmente estés deseando esquiar ese canal, si tu guía lo juzga como peligroso ¡no discutáis! Por otro lado, no son infalibles, y si sois vosotros los que no os sentís cómodos con una decisión, decidlo.

- Dejad que ellos recojan la cuerda. A veces queremos ayudar, pero ponerse en bandolera una cuerda de 70 metros no es tan fácil como parece cuando lo hacen ellos. A no ser que lo hayáis hecho ya cientos de veces y sepáis hacerlo realmente bien, es mejor que lo hagan ellos a que tengan que arreglar el estropicio hecho por nosotros…

-Propinas. Un tema delicado, que además admite distintas interpretaciones según el país y la nacionalidad del guía… Los clientes españoles no somos muy dados a las propinas, pero lo cierto es que en algunos países son casi “obligatorias”. ¿Cuándo dar y cuándo no? ¿Qué cantidad? No hay respuestas fijas para estas preguntas, pero en el extranjero es conveniente informarse para no quedar “como los típicos españoles que no dan nunca propina”, ¡sobre todo si además se la merecen!

- Recomiéndales. Si como resultado de la experiencia, profesionalidad y amabilidad de un guía habéis tenido una gran experiencia ahí fuera, no está de más que recomendéis sus servicios a vuestros amigos. Y sí, cuando repites varias veces con el mismo se va volviendo cada vez más divertido. ¿Quizás el comienzo de una gran amistad?

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