Érase una mujer en Alaska

shawn-mctaggart-iditarod-hero-660Shawn McTaggart se convierte en la primera mujer que completa las 1.000 millas de la Iditarod Trail Invitational a pie y en solitario. Poco más de 30 días para alcanzar Nome (Alaska), meta de una de las carreras más salvajes del plane
Jorge Jimenez -
Érase una mujer en Alaska

shawn-mctaggart-iditarod-hero-660Shawn McTaggart se convierte en la primera mujer que completa las 1.000 millas de la Iditarod Trail Invitational a pie y en solitario. Poco más de 30 días para alcanzar Nome (Alaska), meta de una de las carreras más salvajes del planeta.

Huellas de lobo, auroras boreales y un horizonte que se aleja durante un mes fueron amenizando el progreso de Shawn McTaggart, natural de Anchorage, durante la última Iditarod Trail Invititacional, una carrera surgida en el año 2000, que comprende 1.000 millas a pie, con esquís o en bicicleta, desde Knik a Nome, en el Gran Norte. La americana ha sido la primera que logra cubrir todo el trazado a pie y en solitario en los 13 años de vida de esta cita descomunal por los territorios de Alaska. 30 días, 18 horas y 10 minutos figurarán como el récord de Shawn.

Lo cierto es que son pocos, entre hombres y mujeres, los que intentan completar este recorrido que habitualmente se hace con trineo de perros y que se conoce como “La última gran carrera” (iditarod.com). Solo otra mujer había finiquitado esta aventura a pie. Janine Duplessis lo conseguía en la primera edición, acompañada por su marido, como Luna de Miel: 41 días “celebrando” el feliz compromiso.

Desde la prueba inaugural sólo 42 personas han finalizado el recorrido de Knik a Nome, de los 168 que lo han intentado. Y solo cinco de ellas fueron mujeres, tres de ellas sobre las dos ruedas. “Más gente logra alcanzar la cumbre del Everest en un buen día que los que intentan este desafío por sus propios medios”, explica Katharina Mechant, primera en culminar la Iditarod Trail Invitational en bicicleta, y ahora miembro de la organización. “Cubrir estas 1.000 millas sólo con esfuerzo humano, en condiciones invernales y a través de una región tan remota y feroz, es realmente impresionante”.

map-of-iditarod-Combatir el tedio
Aunque la ilusión y bravura necesarias para cubrir la distancia de esta prueba son imprescindibles, también es forzoso contar con distracciones que permitan superar el día a día, luchar contra el sueño y el abatimiento. McTaggart, además de tener los ojos en guardia por las constantes señales de lobos, escuchó tres libros de Stephen King, fundió las listas de música y se machacó los briefings de jornadas anteriores. Pero la naturaleza le reservaba el mayor de los entretenimientos. “Una noche verdaderamente fantástica, sobre el hielo, con una luna llena, aparecieron las auroras boreales a un lado del camino, realmente brillantes y sobrenaturales”, escribía en su diario Shawn sobre aquella jornada cruzando la banquisa del Mar de Bering. “Creía estar en la superficie de la luna”.

¿Volvera el año próximo? “Me lo sigo pensando. Si intento apuntarme a la próxima edición alguien debería encerrarme en un cobertizo y tirar la llave bien lejos”, afirma. “Pero hay algo especial sobre los amigos que haces en el camino, los que te reciben en los avituallamientos, las familias que te abren sus casas en los poblados, la libertad de estar caminando y no pensando en nada más. Si esa llamada vuelve sonar… no hay mucho que decir al respecto…”

Página web de la Iditarod Trail Invitational

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