Kami Rita y Lhakpa Sherpa hacen historia en el Everest el mismo día

Kami Rita suma su 32ª cima del Everest mientras Lhakpa Sherpa amplía el récord femenino con su undécima ascensión en una jornada histórica para los nepalíes en el himalayismo

Redacción Oxígeno

Kami Rita y Lhakpa Sherpa hacen historia con ascensiones récord al Everest el mismo día
Kami Rita y Lhakpa Sherpa hacen historia con ascensiones récord al Everest el mismo día

La temporada de primavera en el Everest volvió a escribir una página histórica este domingo. El nepalí Kami Rita Sherpa alcanzó la cima de la montaña más alta del planeta por 32ª vez, ampliando el récord absoluto de ascensiones al techo del mundo. En la misma jornada, Lhakpa Sherpa logró su undécima cima en el Everest, consolidando también su récord como la mujer con más ascensiones de la historia.

La cifra de Kami Rita ya ha dejado de pertenecer al terreno estadístico. Treinta y dos cumbres en el Chomolungma no son únicamente un récord: son una vida entera orbitando alrededor de la montaña. El sherpa de Thame alcanzó la cima a las 10:12 de la mañana, hora local, guiando una expedición comercial de 14 Peaks Expedition durante la temporada de primavera de 2026.

El hombre que convirtió el Everest en oficio

En Europa todavía existe cierta tendencia romántica a interpretar el Everest desde la óptica de la conquista. Pero para los sherpas del Solukhumbu, la montaña es también trabajo, herencia y supervivencia. Kami Rita nació en Thame, el mismo valle que vio crecer a Tenzing Norgay. Su padre ya era guía de altura cuando Nepal abrió el Everest a las expediciones extranjeras a mediados del siglo XX.

Su primera cima llegó en 1994. Desde entonces, ha regresado prácticamente cada temporada, salvo en los años en que el Everest permaneció cerrado por avalanchas, terremotos o pandemia. En algunos años incluso firmó dos ascensiones en la misma campaña.

Lo extraordinario no es solo el número. Es la continuidad. Mantener durante más de tres décadas la resistencia física, la aclimatación y la capacidad de trabajo necesarias para moverse repetidamente por encima de los 8.000 metros supone una anomalía fisiológica y mental difícil de comparar en cualquier disciplina de montaña.

Y quizá por eso el Everest contemporáneo no puede entenderse sin él.

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Kami Rita, el hombre récord del Everest.

Lhakpa Sherpa, mucho más que “la mujer del récord”

La otra gran noticia de la jornada llegó unas horas antes. Lhakpa Sherpa alcanzó la cima por undécima vez, consolidándose como la mujer con más ascensiones al Everest de la historia.

Su trayectoria tiene un peso simbólico enorme dentro del himalayismo moderno. Como tantas mujeres sherpas, comenzó trabajando como porteadora y ayudante de cocina en expediciones. Más tarde se convirtió en guía de trekking y finalmente en himalayista de altura.

En un entorno todavía profundamente masculino —y no solo en Nepal—, Lhakpa representa una figura singular: una mujer que no llegó al Everest desde el privilegio deportivo occidental, sino desde la dureza estructural del Khumbu. Su relación con la montaña no nace del sueño de aventura, sino de una cultura entera construida verticalmente.

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Lakpa Sherpa, la mujer que más veces a ascendido el Everest en la historia.

La otra cara del récord

La temporada de primavera de 2026 está siendo una de las más concurridas que se recuerdan. Nepal ha emitido 492 permisos para el Everest este año, una cifra que vuelve a alimentar el debate sobre la masificación en la ruta normal del Collado Sur.

En ese contexto, los récords de Kami Rita y Lhakpa también funcionan como espejo incómodo del Everest contemporáneo. Porque mientras Occidente consume titulares sobre “el hombre que más veces ha subido”, el verdadero motor económico y logístico de la montaña sigue descansando sobre los sherpas.

Son ellos quienes equipan la Cascada de Hielo del Khumbu, fijan cuerdas, transportan oxígeno, montan campamentos y acompañan a cientos de clientes hacia la cima cada temporada.

El Everest comercial del siglo XXI no existiría sin esa estructura humana.

Más allá del número

Quizá el gran error sea intentar explicar a Kami Rita únicamente desde la acumulación. El dato —32 veces— impresiona, pero no alcanza a describir la dimensión real de lo conseguido.

Porque subir el Everest una vez puede ser un sueño. Hacerlo treinta y dos veces significa otra cosa: convertir la muerte objetiva, el desgaste extremo y la exposición permanente en una rutina profesional.

En un alpinismo obsesionado históricamente con la pureza, el estilo o la dificultad técnica, los sherpas han construido una épica distinta. Menos literaria, más silenciosa. Una épica basada en regresar.

Y nadie ha regresado tantas veces como Kami Rita Sherpa.