El mundo de la escalada está de luto tras conocerse el fallecimiento del alpinista y guía canadiense Will Stanhope, que murió a los 39 años a consecuencia de las heridas sufridas en un accidente mientras escalaba en la localidad de Squamish, en la Columbia Británica (Canadá).
Stanhope sufrió una caída mientras ascendía la conocida vía “Rutabaga”, en la pared del Stawamus Chief. El impacto le provocó un grave traumatismo craneal. Aunque fue evacuado con vida y trasladado a un hospital en estado estable, finalmente falleció diez días después debido a la gravedad de las lesiones.
Considerado uno de los escaladores más destacados de su generación, Stanhope era ampliamente reconocido por su estilo audaz y su compromiso con la escalada tradicional y el “free solo”. A lo largo de su carrera, firmó numerosas ascensiones de gran dificultad y abrió nuevas rutas tanto en Norteamérica como en otras regiones del mundo.
Nacido en 1986, comenzó a escalar desde muy joven y con el tiempo se consolidó como uno de los referentes de la escalada en roca en Canadá. Además de su faceta deportiva, ejercía como guía profesional certificado, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de escaladores.
La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en la comunidad internacional de la montaña. Compañeros y amigos lo han descrito como un escalador brillante, humilde y profundamente apasionado por la naturaleza y la aventura. Su familia ha anunciado que se celebrará un acto en su memoria en las próximas semanas.
Con su pérdida, el alpinismo despide a una de sus figuras más creativas e influyentes de los últimos tiempos. Entre las realizaciones más destacadas de Will Stanhope figuran numerosas ascensiones en libre en grandes paredes de Norteamérica, donde dejó una huella profunda por su estilo audaz y creativo. En el entorno de Squamish, uno de sus principales campos de juego, protagonizó hitos como la primera ascensión en libre de The Prow mediante la variante Teddy Bear’s Picnic (2007), una línea exigente que consolidó su reputación como escalador de alto nivel. En esta misma zona también repitió itinerarios emblemáticos como Cobra Crack, considerada una de las fisuras más difíciles del mundo en su estilo.
Su actividad en las grandes paredes de El Capitan, en el valle de Yosemite, incluyó la repetición de The Prophet, una de las rutas más comprometidas de la pared, así como ascensiones a líneas como El Corazón. En este mismo entorno protagonizó además el solo de Separate Reality, una de las fisuras más icónicas y fotografiadas del mundo, cuya travesía suspendida en el vacío es considerada un símbolo de la escalada libre.
Entre 2010 y 2012 compartió cordada con el reconocido escalador Alex Honnold, con quien desarrolló diversos proyectos en Squamish, Yosemite y México. Esta etapa consolidó su presencia dentro de la élite internacional y lo situó en el centro de una generación que redefinió los límites de la escalada en libre.
Stanhope destacó igualmente en terreno alpino y de exploración, donde combinó dificultad técnica con espíritu aventurero. En 2014 participó en la primera ascensión de La Vuelta de los Cóndores en la Patagonia, junto a Marc-André Leclerc y otros compañeros, en una actividad que reflejó su afinidad por las grandes montañas salvajes. También firmó la ascensión de la cara sur del Turret, en Canadá, y en 2017 completó el encadenamiento en libre de las tres Howser Towers en un solo día junto a Leo Houlding, una exigente travesía alpina en los Bugaboos.
Precisamente en este macizo canadiense protagonizó una de sus realizaciones más reconocidas: la primera ascensión en libre de la Tom Egan Memorial Route (5.14) en Snowpatch Spire, considerada una de las vías más difíciles de Canadá y un referente del big wall moderno en estilo libre.
En los últimos años, Stanhope continuó explorando nuevas líneas y manteniendo un alto nivel de actividad. En 2021 firmó Heavy Fuel en Squamish, y en 2024 participó en la apertura en libre de una nueva ruta en el Mount Combatant junto al escalador Tim Emmett, ampliando su legado en el terreno alpino.
Más allá de los logros deportivos, su forma de escalar —ligera, intuitiva y con un fuerte componente narrativo— lo convirtió en una figura influyente dentro de la comunidad internacional. Stanhope entendía la escalada no solo como un desafío físico, sino como una forma de expresión, donde cada ruta era también una historia.







