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Ascensión al Monte Kenia: la llamada de África

11 abril 2017 | Curro González y Fernando de la Torre

Las oportunidades de hacer alpinismo en África no son muchas, ni muy conocidas. Si bien presenta unos cuantos macizos de más de 4.000 metros y en algunos casos concretos por encima de los 5.000, en muchas ocasiones no brindan la opción de acometer actividades de envergadura. Nuestro objetivo de ganar mil metros de altura por año y por continente llevó nuestros pasos irremediablemente hacia la misteriosa África, tan cercana y sin embargo tan desconocida. Destino: Monte Kenia.

FOTOS: Álvaro Duque y Fernando de la Torre

INTRODUCCION

Lo poco que sabíamos de las opciones de alpinismo en África nos parecía interesante, y queríamos aprovechar como fuera la posibilidad de encaramarnos a alguna de las grandes cumbres de un continente que tiene un aliciente especial y un magnetismo intenso. Ya sea por ser la cuna de la humanidad, por sus contrates paisajistas, por una ingente cantidad de vida animal sin igual en el mundo o por ser tierra de los grandes libros de viajes y hazañas de aventureros. Quizá por algo de eso o quizá por todo, cualquier viaje o actividad en África está siempre envuelta en cierto aire de misterio y aventura para cualquier europeito de a pie. La información, escasa, imprecisa y poco actualizada, nos hizo agudizar el ingenio por las webs y a asaltar con preguntas a conocidos que, en algún momento de su vida, habían pasado por allí.

Las zonas interesantes en África a grandes rasgos son la cordillera del Atlas con 4.200 m (Marruecos), la cordillera del Ruwenzori o Montañas de la Luna con 4.600 m (Uganda, Congo) y los distintos macizos entre Kenia y Tanzania como el Kilimanjaro (techo de África con 5.900 m), el Meru (4.600 m) o el monte Kenia (5.200 m). Este último (monte Kenya en suajili) es quien ofrece mayores retos para nuestras aspiraciones escaladoras. Tras unas cuantas infructuosas gestiones, conseguimos orientarnos e irnos haciendo una idea de nuestra logística, presupuesto y el desarrollo de la actividad.

La grata sorpresa fue encontrar un vuelo de Swiss, que con un precio muy razonable y un horario bastante cómodo nos plantaba rápido en Kenia. Más difícil fue encontrar una agencia especialista que nos gestionara allí la estancia, comida, guía y porteadores. Y no menos fácil orientarnos y conseguir información sobre las posibilidades de escalada y de aproximación al monte Kenia. Por muchas cosas que leyéramos y fotos que viéramos no conseguíamos hacernos una idea de lo que podríamos encontrar allí.

El año se nos había echado encima y no queríamos esperar hasta la siguiente estación buena para escalar, así que decidimos aprovechar los últimos días de la estación seca, la ultima semana de septiembre. Miramos el tiempo, seleccionamos el material justo para viajar con poco peso, y allá que nos fuimos. Una vez en Nairobi, pudimos descubrir el bullicio nocturno y la vida en las calles de la capital. Esta jornada, a priori intrascendente, nos sirvió para romper moldes con Europa, y cambiar el chip a modo viajero, siempre ansioso de conocimientos y descubrimientos.


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