Viajes

Angola, el destino donde miles de tortugas marinas nacen cada año

Cinco especies de tortugas marinas frecuentan la costa angoleña y tres se reproducen en sus playas. El proyecto Kitabanga protege sus nidos y ha liberado más de 240.000 crías al mar solo en la última temporada.

Redacción Oxígeno

3 minutos

Angola, el destino donde miles de tortugas marinas nacen cada año / © Fundação Kissama Projecto Kitabanga

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Al caer la noche, algunas playas de Angola cambian por completo. Sobre la arena aparecen huellas que llegan desde el Atlántico y conducen hasta los lugares elegidos por las tortugas marinas para depositar sus huevos. Semanas más tarde, el recorrido sucede a la inversa: pequeñas crías atraviesan la playa en dirección al océano.

Entre septiembre y abril tiene lugar la temporada de anidación y seguimiento de tortugas marinas en Angola, una oportunidad para descubrir una faceta todavía poco conocida de la biodiversidad del país. Cinco especies utilizan su costa -la tortuga golfina, la laúd, la verde, la boba y la carey- y tres de ellas se reproducen en sus playas, según el Annual Activity Report de Fundação Kissama.

 © Fundação Kissama Projecto Kitabanga
Una costa de tortugas, de norte a sur

El fenómeno se extiende a lo largo de buena parte de la fachada atlántica angoleña. En 2025, el proyecto Kitabanga amplió su red hasta Massabi, en Cabinda, sumando 5,5 kilómetros de playa y llevando el seguimiento a aproximadamente 109,5 kilómetros de litoral entre Cabinda y Namibe.

La red incluye enclaves como Praia dos Pobres, en Soyo; Palmeirinhas y Cabo Ledo, en el entorno de Luanda; y Baía das Pipas, en Namibe, entre otros puntos de la costa. No son centros turísticos creados alrededor de las tortugas, sino bases y playas desde las que los equipos de conservación trabajan durante la temporada.

Detrás de este seguimiento está Kitabanga, proyecto desarrollado desde 2003 en colaboración con el Departamento de Biología de la Universidad Agostinho Neto. Sus equipos recorren las playas, identifican y protegen los nidos y trasladan aquellos que se encuentran en zonas de riesgo cuando es necesario. La dimensión del fenómeno queda reflejada en los resultados de la temporada 2024/2025: más de 2.500 nidos registrados y más de 240.000 crías liberadas al mar, dentro de una red de 18 bases apoyada por alrededor de 80 guardianes de las comunidades costeras.

 © Fundação Kissama Projecto Kitabanga
Vivir la conservación desde la playa

Para el viajero, Kitabanga abre además la posibilidad de conocer este trabajo desde dentro. El proyecto permite visitar algunas de sus bases y acompañar las labores de conservación, siempre de forma coordinada con sus equipos.

Su programa de adopción de nidos permite seguir la evolución de una puesta concreta y visitar el nido en la base o playa correspondiente. Cuando el ciclo natural y los protocolos de conservación lo permiten, los participantes pueden también asistir a la eclosión y acompañar el recorrido de las crías hacia el océano.

No se trata, sin embargo, de un espectáculo programado. Los tiempos los marca la naturaleza y cualquier observación depende de la evolución de los nidos y de los criterios de los especialistas. Precisamente ahí reside buena parte de la experiencia: acercarse a un proceso natural en su propio entorno y comprender el trabajo necesario para protegerlo.

Las propias comunidades forman parte esencial de esta historia. Los llamados “Turtle Keepers” o guardianes de tortugas participan en el seguimiento diario de las playas, mientras las iniciativas educativas y de sensibilización llevan la conservación más allá de las zonas de anidación. En 2025, por ejemplo, se desarrollaron campañas de limpieza costera en seis provincias y programas de alfabetización ambiental dirigidos a diferentes públicos.

La temporada de tortugas ofrece así otra forma de recorrer Angola: siguiendo una costa atlántica donde naturaleza, comunidades y conservación forman parte de un mismo viaje. Porque parte de la vida salvaje más extraordinaria del país no siempre se encuentra tierra adentro. A veces comienza justo donde termina la playa.