El youtuber parece muy disgustado en la pantalla, acaba de descubrir que su carísima y ultraligera botella de titanio que recomendaba con tanto entusiasmo en vídeos anteriores pesa mucho más que su modelo de plástico habitual. ¡Es una buena idea no entregarse a decisiones precipitadas cuando hablamos de todo lo referido a beber agua!
CUATRO ALTERNATIVAS PARA ALIGERAR
Las principales soluciones para cargar con menos pesos son las siguientes
1) Llevar menos agua: lógicamente la menos recomendable, excepto si la actividad es muy breve y se desarrolla con temperaturas frescas. Ahorrar el gramaje de medio litro de agua en una mochila que pesa de 5 a 10 kilogramos es reducir muy poco la fatiga o la incomodidad de su porteo y arriesgarnos a deshidratarnos.
2) Aligerar la mochila: una opción lógica, rápida y sensata. Puedes quitar parte de la comida que sea sólo un capricho (se puede estar 3 veces más de tiempo sin comer que sin beber), eliminar ropa extra que a menudo vuelva sin usar a casa (excepto la tercera capa) o llevar una mochila más liviana, bien porque sea más pequeña o porque compres una ultraligera (puedes ahorrarte de 500 a 1.000 gramos que te permitirán llevar el agua equivalente).
3) Reponer agua durante la actividad: la opción más sensata en salidas estivales de varios días seguidos. Es de locos cargar con 5 o 7 litros de agua en verano dentro del macuto si existe la posibilidad de rellenar líquido en arroyos, fuentes o refugios.
4) Utilizar el envase más liviano: dependiendo del que utilicemos no es ninguna tontería conocer el peso exacto de nuestra botella en vacío. Por ejemplo una botella de plástico rígido de 1,5 litros pesa 7 veces más que una de agua mineral de un solo uso (27 gramos) y de 20 a 40 gramos más que una de aluminio. Una de acero de 1 litro pesa casi el doble que una de aluminio, a menudo 235 gramos frente a 135 gramos. Y los modelos norteamericanos de botella enrollable de polietileno son los campeones en ligereza: apenas 30 gramos para 1,5 litros y pueden reutilizarse muchas veces sin riesgo para la salud, a diferencia de las botellas desechables de agua mineral. Estos ahorros de gramaje no resultan tan nimios cómo parecen, pueden permitir llevar por el mismo peso total 0,2 litros más de agua, lo que equivale a un vaso extra de agua.
¿POR QUÉ NO RACANEAR CON EL AGUA?
Si preguntas a cualquier persona con mucha experiencia en montaña te dirá que una de las situaciones desagradables que más veces ha sufrido en montaña es pasar mucha sed. Y no es cuestión de falta de previsión, la deshidratación puede alcanzar incluso a las personas más experimentadas por diversas razones: pérdida de itinerario, dar parte del agua personal a alguien necesitado, tardar más de lo previsto, calor superior al esperado, derrame del agua durante su transporte (un tapón mal roscado en los actuales diseños de botella de agua mineral resulta casi imperceptible y más común de lo esperado), perforación o agrietamiento de la botella por caída al suelo…
Aunque a menudo sólo se valoran las consecuencias físicas de la deshidratación, sobre todo mayor fatiga y mareos, las psicológicas pueden resultar igual de graves o incluso más. Si tú o tus acompañantes bebéis menos de lo necesario, es fácil experimentar irritabilidad, desánimo o ansiedad, estados que pueden conducir a desagradables enfrentamientos personales, aumentar las probabilidades de accidente por tomar decisiones apresuradas o no descansar correctamente por la noche en actividades de varios días.
