Técnica

Cartelería y señalización: una ayuda necesaria pero no suficiente

Lejos quedan los tiempos en los que en la montaña apenas había señalización. Actualmente la profusión de cartelería y señalización en los recorridos más conocidos se enfrenta a la dualidad de minimizar extravíos, pero también facilitar el acceso al mayor número posible de personas a destinos incluso remotos o frágiles.

Tino Núñez

3 minutos

Cartelería y señalización: una ayuda necesaria pero no suficiente

De casi inexistente a finales de los ochenta a muy común en la actualidad, la cartelería y señalizacion han potenciado enormemente -junto a las redes sociales y la cartografía en el móvil- la frecuentación de numerosos senderistas en la enorme red de caminos que tenemos en nuestro país.

TIPOS DE CARTELERIA

Existe una gran variedad de cartelería que podemos encontrar en aparcamientos y senderos de nuestros destinos de montaña favoritos. De más habituales a menos, encontramos carteles realizados en instalados por:

1) Espacios protegidos. Muy presentes en el aparcamiento principal, suelen incluir un mapa muy general, comentar los valores naturales más singulares de la zona y especificar la normativa o regulación del sitio: prohibiciones concretas de acampar, circulación de vehículos, hacer fuego, escalar riscos en período de nidificación, enduro (moto o bicicleta de montaña), baño, etcétera. Hacer caso omiso a estas prohibiciones perjudica al medio ambiente y suele acarrear sanciones de 200 a 900 euros.

2) Ayuntamientos. En general son carteles de dimensiones inferiores a los de los parques regionales o nacionales y no tan "bonitos", pero con una información más precisa y detallada en cuanto a horarios de senderos, toponimia tradicional y ubicación de puntos de interés (como ruinas interesantes o fuentes). En algunos casos hasta muestran croquis detallados de ferratas, zonas de escalada e itinerarios para bicicleta de montaña.

3) Refugios. Lo más común es una cartelería rustica y discreta en madera, con escuetas indicaciones de tiempo de acceso desde el aparcamiento o desde una bifurcación de un sendero que pueda dar lugar a confusión. En algún que otro caso pueden aparecer los servicios específicos que ofrece el refugio -como acompañamiento de guías o existencia de menús- y el teléfono para reservar plaza antes de subir.

4) Comunidades autónomas que promocionan grandes recorridos muy singulares. El mejor ejemplo lo constituiría el Camino de Santiago, con gran número y variedad de cartelería en todos sus itinerarios y variantes, pueblos y alojamientos.

 

SEÑALIZACION

Predominan estas dos soluciones:

A) Marcas de pintura a lo largo del itinerario. Las más fiables suelen estar realizadas por las federaciones autonómicas de montaña y corresponden a los senderos oficiales más transitados: bandas roja y blanca para los de gran recorrido y amarilla+blanca en el caso de los de pequeño recorrido. Algunos itinerarios de alta montaña pueden presentar simples puntos de pintura amarilla (la más visible con niebla o poca luz), naranja (a menudo empresas con intereses económicos y que no han solicitado permiso para pintar) y verdes o azules (senderos locales marcados por un ayuntamiento o montañero/a local de la zona.

B) Hitos o pequeñas torres de piedras. Sistema tradicional y aún muy útil en numerosas zonas de media y alta montaña, especialmente en tramos agrestes donde no exista otro tipo de señalización. Malinterpretados por modas turísticas, en las que personas poco respetuosas con el medio natural apilan piedras en equilibrio precario como supuesta manifestacion artistica o pseudogenialidad, los verdaderos hitos tradicionales mantenidos voluntariamente por conocedores locales prestan un gran servicio, sin necesidad de añadir elementos ajenos a la naturaleza.

 

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Una cartelería sobredimensionada y una señalizacion excesiva incrementa el acceso de visitantes poco preparados a zonas con importantes riesgos naturales, como puedan ser crestas o cimas (el caso del Pico Gilbo en Riaño es paradigmático por los accidentes mortales registrados), masifica el entorno y puede hacer creer a sus usuarios que no necesitan ninguna información adicional para orientarse, como cartografía de calidad en papel o formato digital. Existen casos en los que algunos carteles han sido instalados sin consultar a los propietarios del terreno y que se han visto indefensos ante la invasión de visitantes, algo que ya ha ocurrido en Madrid, Toledo, Leon y Huesca.

En una parte importante de las ocasiones la carteleria puede resultar ilegible por no haberse renovado o ensuciado con graffitis, arrancado por vandalismo; también si ha sido elaborada por empresas privadas poco conocedoras de la zona (pero que han ganado la licitación presentando el presupuesto más bajo), la información resultará poco precisa o por ejemplo demasiado optimista con los horarios de llegada a un objetivo, como puede ser un lago, un refugio o una cima importante.

La cesión de partículas contaminantes al suelo, tanto de carteles metálicos como pinturas tampoco suele representar un motivo de preocupación por parte de instaladores o promotores y debiera ser estudiada con más detalle.