Para miles de deportistas, salir al monte también significa convivir con estornudos, picores o algo más serio. El polen en suspensión, ciertas plantas al borde del sendero, tejidos técnicos o incluso el relleno de un saco pueden jugar en contra cuando menos lo esperas. Tino Núñez repasa las “4 P” de las alergias en montaña y cómo anticiparse a ellas.
ALERGIA AL POLEN
El polen de las gramíneas es el que afecta a mayor número de personas con escozor en nariz, estornudos y a menudo lagrimeo de ojos (más de 8 millones de personas en nuestro país). En casos graves puede conllevar dificultad respiratoria y requerir asistencia sanitaria. Mayo y junio son los meses más virulentos. Respecto al polen de ciertos árboles, como el álamo, el olivo o el roble el periodo más activo se registra de abril hasta septiembre; afortunadamente el polen del pino uno de los árboles más presentes en España, rara vez produce alergia.
Recomendaciones:
- Evitar los días de viento y preferir actividades cuando haya llovido recientemente .
- En alta montaña hay mucha menos vegetación, huye en primavera de la baja y media montaña si eres alérgico/a.
- Duerme en ambiente cerrado (refugio o tienda de campaña).
- Si vas a vivaquear sin tienda de campaña elige un emplazamiento sin vegetación y duerme con una mascarilla quirúrgica o con un Buff fino tápandote nariz y cara.
- Lávate las manos a menudo y no te toques los ojos.
- Si te lloran los ojos una gafa de sol de gran cobertura, incluido laterales te reducirán los síntomas. Las que mejor funcionan son las de tipo glaciar, pues son muy cerradas pero suficientemente ventiladas como para no empañarse.
- No viajes con las ventanillas del coche abiertas.
- La ingestión de antihistamínicos es muy eficaz, pero debe recetarla siempre un especialista en medicina.
ALERGIA POR CONTACTO CON CIERTAS PLANTAS
¿Quién no ha sufrido alguna vez escozor durante un breve tiempo al rozar ortigas? Sin embargo pueden existir complicaciones dermatológicas por situaciones aparentemente inofensivas, como atravesar una zona frondosa de retamas altas –muy habituales en casi toda España- o por ejemplo caminar en baja montaña mediterránea tipo Levante rozando diferentes plantas (hay casos recientes de erupciones cutáneas y aparición de grandes ampollas dolorosas por simple contacto con variedades de una planta llamada ruda).
Recomendaciones:
- No salirse de los caminos más transitados y/o despejados.
- Informarse de si en la zona existen plantas urticantes o problemáticas.
- Transitar siempre con pantalones largos.
- Si la vegetación está alta no llevar descubiertos las brazos (nada de camisetas de manga corta o largas arremangadas).
ALERGIA AL POLIÉSTER
El enrojecimiento, descamación o picor en la piel por contacto con textil de montaña es más común con el poliéster utilizado en la confección de una primera capa, registrándose más habitualmente en mujeres que en hombres. La ropa colorida gruesa y/o ligeramente rugosa suele dar mayores problemas de dermatitis y parte del problema lo originan los componentes químicos de los colorantes. En el uso de pantalones se registran menos casos que con las camisetas, que son más proclives a originar molestias en cuello, antebrazos y axilas (especialmente si son prendas ajustadas).
Recomendaciones:
- El poliéster de fibra hueca tipo CoolMax es menos agresivo que otros poliéster más “calientes” de fibra maciza.
- Si notas la piel enrojecida con tu camiseta habitual elige otra de diferente composición: lana merino de muy alta calidad (las baratas suelen “picar”), modal, bambú, poliamida e incluso algodón orgánico blanco si es una actividad con calor sobre terreno no exigente (tarda más en secar pero es dermofílico).
- Existen cremas eficaces sin receta y con hidrocortisonas, que sólo deben utilizarse previa consulta en la farmacia o a nuestro/a medico/a de cabecera.
ALERGIA A LA PLUMA
Aunque es poco común, hay personas alérgicas a los productos con pluma. Una supuestamente inofensiva chaqueta o saco de dormir puede causar dificultades respiratorias, tos seca, sudores e inflamación pulmonar. Ocurre por inhalación involuntaria del polvo de la proteína que compone la pluma y resulta más probable en productos de bajo coste con escaso control sanitario y/o tejidos que dejan escapar las plumas más pequeñas.
Recomendaciones:
- Dejar de utilizar inmediatamente el producto y consultar a un médico. No hacerlo puede provocar a medio y largo plazo cicatrices en los pulmones.
- Hay mucho más peligro en nuestro hogar que en la montaña, porque cuando eres alérgico/a a la pluma, dormir con un edredón de duvet varias semanas seguidas aumenta singularmente la aparición de síntomas.
- Usar productos con boata térmica de poliéster de buena calidad.
