Técnica

9 reglas de oro para evitar las caídas en montaña

Del calzado a los bastones, de la atención al terreno al uso del móvil: pequeñas decisiones que pueden marcar la diferencia entre una ruta segura y un accidente

Tino Núñez

3 minutos

9 reglas de oro para evitar las caídas en montaña

Resulta sorprendente lo poco que se habla en el senderismo y en el excursionismo de cómo prevenir caídas… ¡y sin embargo puedes conseguir reducir notablemente el riesgo de “aterrizajes” no deseados. Éstas son nuestras nueve reglas doradas. 

Llevar calzado adecuado

Quizás ésta sea la recomendación más cansinamente repetida,  pero con menos éxito. Observa el calzado de  gran parte de los excursionistas y senderistas: demasiado blando para un terreno pedregoso, demasiado rígido para caminos sencillos, zapatillas urbanas en sitios de montaña, sandalias para senderos con rocas sueltas, tan pesado que sobrefatiga en recorridos largos y aumenta el riesgo de tropezar… Por muy cómodo que te parezca tu calzado, sustitúyelo si la suela no agarra bien cuando llueve ¡una recomendación muy sencilla pero que puede evitar hacerte daño innecesariamente!

Ojo a los cordones y ganchos

¿Quién no ha escuchado en su infancia a su madre alertar de un cordón desatado que podías pisar y provocarte  una caída? Los cordonos redondos y duros, incluso bien anudados tienen tendencia a aflojarse y no siempre lo detectarás o te avisarán a tiempo. También los ganchos superiores de la cordonera de las botas pueden engancharse entre sí cuando caminas con los pies muy poco separados, una situación no tan rara si te encuenrtas muy cansado/a. 

Mejor con bastones

El uso continuado de bastones puede reducir a la larga tu fuerza original en las rodillas y hacerte tropezar si los apoyas descuidadamente demasiado cerca del calzado, pero ofrecen una estabilidad excepcional incluso si tropiezas. De manera general mejoran el equilibrio en casi todo tipo de terrenos al aumentar los puntos de apoyo, además de aliviar la presión en tus rodillas.

 

Fijarse también dónde pisan los demás

Si llevas a alguien delante podrás detectar qué tramos son más problemáticos y cómo resuelven la marcha: apoyo en piedras sueltas, zizagueo en descensos pronunciados, cruzar rocas resbaladizas, cambiar la longitud de zancada cuando hay raíces, apartar ramas o zarzas… Avisar a quien viene detrás de algún imprevisto en el terreno puede evitar la caída de quien va distraído o demasiado confiado.

Anticipar el peligro

No es una buena idea descender campo a través si no distinguimos claramente la parte inferior. Una sencilla canal que no conocemos puede presentar un cortado en su parte inferior y ser casi indetectable de noche o con niebla. Las pendientes con hierba mojada, los senderos embarrados o una ladera en un bosque con piñas en el suelo pueden hacernos caer repentinamente; intenta evitar estos terrenos rodeándolos por un trayecto alternativo y si no puedes, camina con los hombros y mochila ligeramente hacia atrás, zizaguea con pasos cortos y muévete despacio.

Atención en los neveros

A partir de mayo y hasta primeros de septiembre no es difícil tener que atravesar un nevero en medio de un itinerario seco de alta montaña. Si el nevero se muestra muy empinado, la nieve está en malas condiciones (demasiado dura o excesivamente blanda) rodéalo por la parte inferior, aunque te lleve más tiempo te moverás más seguro/a pisando la pedrera de su base.

Teléfono móvil apagado

En lugares tan importantes como los Alpes, las distracciones con el teléfono móvil (ya sean llamadas o fotografías de autorretrato tipo selfie) han provocado numerosas caídas y distracciones absurdas en momentos delicados, incluso con resultado de muerte. Es vital mantener la concentración en los lugares de mayor peligro y el uso abusivo del móvil no ayuda a ello.

 

No tener a nadie justo encima en una trepada o destrepe

La ortodoxia montañera tradicional afirma que si vas pegado/a a quien va delante te impactará con menos fuerza cualquier roca desprendida o un acompañante que te caiga encima. Sin embargo, por puro sentido común, permanecer más distanciado y fuera de la vertical reducirá el peligro, sobre todo si se trata de un grupo numeroso o por encima llevas desconocidos de quienes ignoras su solvencia en montaña.

No saltar

En los descensos algunos pequeños resaltes pueden resolverse saltando, pero posiblemente sea menos inofensivo de lo previsto. El impacto puede resultar más dañino de lo esperado para tus pies y rodillas, porque entre otras cosas la fuerza se multiplica al llevar una mochila y porque la zona de recepción tal vez sea menos estable de lo aparente.