Rutas

La Vía Verde de la Campiña: 182 km en bici por la ruta de los antiguos “trenes botijo”

El antiguo trazado ferroviario entre Córdoba y Marchena se transforma en un recorrido cicloturista por la campiña andaluza, entre olivares, viaductos, pueblos monumentales y la historia de los populares trenes botijo.

Juanjo Alonso

4 minutos

La Vía Verde de la Campiña: 182 km en bici por la ruta de los antiguos “trenes botijo”

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Los “trenes botijo” fueron muy populares desde finales del siglo XIX hasta los años treinta del siglo XX entre la ciudad de Madrid, el Levante peninsular y las provincias de Andalucía. El periodista Mestre Martínez, redactor en el periódico madrileño Correspondencia de España, tuvo la idea, en 1893, de crear un sistema de trenes chárter entre Madrid y Alicante a precios populares (10 pesetas en tercera clase), facilitando a las clases humildes los viajes turísticos hacia la costa del Mediterráneo. El viaje podía durar entre quince y veinte horas, según las paradas para dar preferencia a otros trenes de las líneas regulares y los mercancías. Los pasajeros viajaban con cestas de comida y botijos de agua para refrescarse en el largo trayecto. El éxito turístico y comercial de los trenes botijo fue inmediato y otras ciudades de Andalucía y Murcia reclamaron el servicio de estos exclusivos trenes para llenar de viajeros los centros turísticos de playa y festejo popular.

 

Granada fue el segundo gran destino de los trenes botijo después de Alicante, llegaban extranjeros y turistas de toda España para visitar la Alhambra. Los viajeros sabían que no tenían hora fija de salida ni de llegada, el ambiente en los vagones era festivo, repleto de veraneantes de playa, aficionados a las ferias taurinas y las celebraciones religiosas de Semana Santa, que eran los principales atractivos turísticos del momento. En poco tiempo fueron ocupadas las principales líneas ferroviarias de Andalucía por estos convoyes, el turismo botijil fue un fenómeno social y económico, la llegada de los botijos a las estaciones siempre era recibida por los vecinos locales con fiesta y hospitalidad. Málaga, Córdoba, Linares, Sevilla, Loja y otras poblaciones andaluzas promocionaron los trenes botijo hasta los años treinta, cuando el uso del vehículo particular y los autocares de pasajeros marcó el declive del ferrocarril.

En el año 1885 fue completada oficialmente una línea ferroviaria entre Marchena y Córdoba, conocida como El Marchenilla, pasaba por la monumental población de Écija y también daba paso a los trenes botijo de la época, fue llamada El Botijito por la población local. Estuvo casi un siglo transportando pasajeros y productos de las campiñas de Córdoba y Sevilla, hasta 1971, y ahora es un interesante destino de ciclo viajeros curiosos por ver los pueblos y los paisajes del interior de Andalucía a 15 km por hora. El Km 0 del Camino Natural Vía Verde de la Campiña está en la antigua estación de Valchillón, en las afueras de Córdoba, al pie de un gran silo incluido en una ruta turística llamada Catedrales Agrícolas, dedicada a estos impresionantes edificios campesinos.

 

El carril del antiguo trazado ferroviario sale de la gran vega del Guadalquivir y sube muy suave y placentero por las colinas agrícolas de la campiña cordobesa, pasa por el puente del río Guadajoz, el primero de los diez viaductos que tiene la Vía Verde hasta Marchena, y enseguida aparece el túnel de Las Tablas, el único de todo el recorrido. En la entrada hay un cartel de “túnel con iluminación” pero no está el dispositivo, en cualquier caso, se puede atravesar sin luz artificial. El Camino Natural pasa por el viaducto del río Guadalmazán, cerca de la vieja estación de La Carlota, cruza la línea provincial entre Córdoba y Sevilla y entra en unas interminables llanuras de olivos hasta Écija, ciudad monumental en la vega del río Genil, está declarada Conjunto Histórico-Artístico, es la “ciudad de las torres”, tiene veinte entre las espadañas y los campanarios de los templos. El casco urbano está repleto de palacios barrocos, casas señoriales y restos romanos, visigodos y árabes. La antigua vía del tren rodea la población por la Ronda del Ferrocarril y sale de Écija hacia La Luisiana y Fuentes de Andalucía. El ciclo viaje tiene la distancia adecuada para dividir las etapas en tres jornadas, especialmente a partir del otoño, repitiendo noche en Écija, en la ida y la vuelta, conociendo adecuadamente los conjuntos históricos de Écija y Marchena. 

El tramo de la campiña sevillana entre Écija y Marchena ofrece el mismo paisaje de colinas agrícolas y olivares, el firme es muy ciclable, las bicis de gravel vuelan en estos caminos rurales. La línea del ferrocarril entre Marchena y Écija fue inaugurada en 1879 y seis años después el resto de la vía hasta Córdoba. En Villanueva del Rey está el último cartel del Camino Natural Vía Verde de la Campiña, las señales hasta Marchena son de la red de Vías Verdes. En Fuentes de Andalucía comienza un descenso constante por las trincheras ferroviarias que termina en la entrada de Marchena, delante de un silo agrícola con un cartel de la Vía Verde de la Campiña marcado con los travesaños del viejo Marchenilla, el ferrocarril que unió pueblos y vidas en la Campiña de Andalucía. La vuelta es por el mismo camino, parando de nuevo en Écija para recuperar fuerzas o donde cada ciclo viajero guste de pasar la noche.

Datos

  • Punto de partida y llegada: Estación de Valchillón, en las afueras de Córdoba.
  • Distancia: 182 kilómetros en tres etapas.
  • Desnivel positivo: 940 metros.