Rutas

La Vía de la Plata en gravel y en dos etapas

Una ruta legendaria en bikepacking que puedes seguir en nuestra colección de Komoot

Juanjo Alonso

12 minutos

Vía de la Plata

El nombre y la reputación que invaden de fama y popularidad las grandes rutas a través de los siglos es principalmente por la utilidad y el uso práctico con el paso del tiempo. Un camino está vivo mientras tiene utilidad y perduran las huellas de los propios caminantes. En la historia de los grandes caminos históricos nunca ha existido el marketing ni las etiquetas comerciales para llamar la atención de los viajeros, comerciantes, ganaderos o campesinos y sin embargo hay nombres permanentes en la historia desde hace más de dos mil años, son iconos universales que continúan marcando rumbos, aventuras y destinos. La Vía de la Plata es una de las rutas milenarias más notables de la península ibérica, anterior a los romanos, fortalecida en tiempos de los árabes, esencial en las comunicaciones durante la Edad Media y ahora territorio de viaje, descubrimiento, deporte, turismo y peregrinación por parte de los viajeros jacobeos que eligen esta opción del Camino de Santiago para vivir la experiencia de seguir la flecha amarilla entre Sevilla, Mérida, Salamanca, Astorga y Santiago de Compostela. El nombre parece estar asociado al firme del pavimento usado en las vías romanas y las calzadas medievales, impuesto por los árabes que llamaron al viejo camino empedrado “balath” (camino de piedra). Hay opiniones que aseguran una versión posterior del nombre cuando Sevilla fue uno de los principales puertos de recepción de la plata procedente de América y las riquezas se distribuían por el trazado de la antigua calzada medieval.

La Vía de la Plata es una ruta con mil historias, un nombre otorgado a diferentes caminos según el uso y la época pero siempre con el mismo vínculo por mantener relaciones entre las ciudades de Sevilla, Mérida, Plasencia, Astorga y Gijón en la gran columna vertebral de las comunicaciones medievales en el oeste peninsular, unas veces usando el empedrado histórico, por el trazado original marcado en el itinerario clásico de las “mansio” romanas, y en otras ocasiones por las vías pecuarias y cañadas reales paralelas, apropiadas para el paso de los grandes rebaños trashumantes.

Vía de la Plata 

 

En el año 1896 nació una “nueva Vía de la Plata” destinada a los usos y ciudadanos de la época, cuando fue inaugurada una esperada línea de ferrocarril entre Plasencia y Astorga que estuvo en funcionamiento hasta el 31 de diciembre de 1984. La demanda de nuevas infraestructuras para el ocio recreativo y el turismo activo mediante la creación de itinerarios culturales restaurando antiguos caminos históricos ha puesto en valor el viejo ferrocarril como vía verde, recuperando varios tramos en Cáceres, Salamanca y Zamora en la red nacional de Caminos Naturales que facilitan la posibilidad de crear un interesante itinerario para bicicletas de gravel que se puede hacer en una jornada en plan “machaca” o con las bolsas de bikepacking en un par días.

 

El recorrido es circular, primero por el tramo del antiguo ferrocarril entre Plasencia y Navalmoral de Béjar, pasando por los túneles de Béjar, y de vuelta realizando dos bucles en el Camino de Santiago de la Vía de la Plata, aunque en sentido inverso a la dirección de la flecha amarilla, uno en la etapa peregrina entre Baños de Montemayor y Calzada de Béjar, recorriendo tramos de la vieja calzada romana y el puente medieval de la Malena. Y otro más largo entre Aldeanueva del Camino y Oliva de Plasencia por la gran planicie de la Dehesa de Cuartos y los Llanos de la Jarilla, visitando el arco romano de Cáparra, icono del Camino de Santiago de la Vía de la Plata, de cuatro caras o tetrapylum, el único de este estilo en España. El firme del itinerario es excelente para las bicicletas de gravel en el Camino Natural y el resto es ciclable al cien por cien con soltura en firmes sueltos. En los tramos del Camino de Santiago hay partes con piedras sueltas en la subida del río Cuerpo de Hombre hasta el Puerto de Béjar por la vieja calzada de los romanos. El tramo más incómodo para las bicicletas de gravel por la falta de suspensión está después de Aldeanueva del Camino en una bajada corta con regueras, escalones y piedras por una cañada ganadera marcada con las flechas amarillas de la ruta jacobea. El resto es una combinación de cómodos caminos agrícolas, vías pecuarias y carreteras locales en la dehesa cacereña.

 

DATOS

  • Punto de partida y llegada: Plasencia (Cáceres).
  • Tiempo: 1/2 etapas.
  • Distancia: 139 kilómetros.
  • Desnivel positivo: 1.370 metros.
  • Track en Komoot

 

Etapa 1. Plasencia/Béjar

58,7 kilómetros. 640 metros positivos.

En tiempos de los romanos Plasencia no existía, fue fundada por Alfonso VIII en el siglo XII para fortificar la frontera del Tajo contra el empuje musulmán. Hace dos mil años las colinas que marcan el cañón del Jerte en el norte de Cáceres eran campamentos de las legiones romanas para controlar el paso de la cercana Vía de la Plata por los castros de Carcaboso y Galisteo, la célebre Medina Galisyah de Almanzor, que todavía conserva uno de los mejores recintos amurallados de origen almohade en Extremadura. El trazado del Camino Natural de la Vía de la Plata comienza oficialmente en la estación ferroviaria de Plasencia, donde partía el antiguo ferrocarril hacia Astorga, es un buen lugar para estacionar y preparar el equipo. La visita al conjunto histórico de la ciudad puede ser en bicicleta, el casco viejo conserva el ambiente medieval, las calles son estrechas y en bici es cómodo conocer el notable legado monumental de la Perla del Norte, como llaman los placentinos a su ciudad. La Plaza Mayor es paso obligado, tiene casas señoriales y está la Casa Consistorial en un palacio del siglo XV, con el popular Abuelo Mayorga abrazado al campanario. Plasencia tiene dos catedrales, la Catedral Vieja es una transición del románico al gótico, y la Catedral Nueva es un imponente edificio de fachadas renacentistas y platerescas. Las viejas murallas medievales rodean la parte vieja de la ciudad, que también tenía judería y conserva un tramo de 300 metros y 55 arcos de un antiguo acueducto construido en el siglo XVI para abastecer de agua potable a la población.

 

 

Un buen lugar para salir del conjunto medieval es por la puerta de Berrozana, una de las puertas originales de las murallas, cruzando el río Jerte por el puente de piedra de San Lázaro, poco después está la rotonda del puente de Tenerías y por la derecha el paso subterráneo donde está el panel informativo del Camino Natural de la Vía de la Plata y el inicio del track. Un pequeño repecho sube hasta la entrada del túnel de San Lázaro y comienza el viaje gravelero por las dehesas cacereñas del Valle de Ambroz. El túnel está cerrado por la noche, es el primero que veo en una vía verde o camino natural con horario de paso, está cerrado entre las siete de la tarde y las nueve de la mañana. A favor tiene luz artificial automática y tiene poco tiempo de construcción, como los siguientes kilómetros hasta La Jarilla. Este tramo fue inaugurado en marzo de 2023 y está impecable. En la salida del túnel desaparece el ambiente urbano y el camino recorre el cañón del río Jerte hasta el Puente de Hierro, que tiene un pequeño mirador en un lateral para contemplar el espectacular desfiladero granítico del río Jerte y los dos puentes, uno del que solo quedan las pilastras y el restaurado para ciclistas y caminantes. La explicación está en un cartel con los detalles y curiosidades de la vía ferroviaria.

El camino es subida constante hasta Puerto de Béjar, unos 600 metros positivos en 50 kilómetros, hay varios tramos de falso llano pero no se puede dejar de dar pedales. El paseo ciclista es delicioso por colinas pobladas de encinas y alcornoques en la falda de los Montes de Tras la Sierra. En la vía quedan restos de los antiguos apeaderos y al lado de los viejos edificios hay bancos para hacer un descanso. La estación con mayor relevancia es Villar de Plasencia, tiene el depósito de agua, los andenes, el almacén de carga y un gran espacio con bancos. Y es un punto clave en la etapa porque al lado hay una estación de servicio de la N-630 con bar y restaurante, el único punto de abastecimiento en la vía hasta Hervás. La ruta sigue por las dehesas de Casas del Monte, que también tiene “barrio de la estación”, pasa por la antigua estación de Aldeanueva del Camino y llega a Hervás, en la preciosa cuenca que forma la cabecera del río Ambroz, rodeada de frondosos bosques de robles y castaños al pie del macizo del Pinajarro, la cumbre más occidental de la sierra de Béjar. En la estación de Hervás hay bar y está el Centro de Interpretación del Ferrocarril, muy recomendable para profundizar en la historia de la vía ferroviaria Mérida-Astorga. Y por supuesto no hay que dejar pasar la oportunidad de pasear por el casco histórico, una de las mejores juderías de Extremadura.

Vía de la Plata 

 

El viaje cicloturista sigue por el puente de hierro del río Ambroz y dibuja una gran curva en las dehesas del Balozano. La extensa vega del Valle de Ambroz se pierde en horizontes infinitos hacia Extremadura, una estampa esencial de la Vía de la Plata. El trazado del viejo ferrocarril salta el Cordel del Berrocal y retoma el rumbo hacia el norte en busca de las dehesas de Salamanca por el Puerto de Béjar, paso ancestral de comunicación, comercio, ejércitos, culturas, rebaños, peregrinos, trenes y viajeros de todos los tiempos.

En la estación de Baños de Montemayor también hay zona de descanso y una fuente maravillosa, parece que brota desde las entrañas de la sierra. La vía cruza la carretera de La Garganta y pasa por un túnel con iluminación artificial poco antes de la estación de Puerto de Béjar, que también tiene bar, terraza y ambiente ferroviario. La subida ha terminado, hasta Béjar es un agradable paseo por los robledales de Cantagallo. El ferrocarril contaba con 47 estaciones principales, aparte los apeaderos y apartaderos secundarios. Las estaciones de Puerto de Béjar y de Béjar eran una parada importante, el tren fue fundamental para el comercio de la industria textil, los toneles, las castañas y los productos derivados del cerdo, que eran los principales recursos de la economía local. En Béjar el tren fue un motor fundamental para el progreso de la ciudad, solamente las dos fábricas textiles más rentables de la localidad lavaban diariamente once toneladas de lana, gastando unas cinco toneladas de carbón, y todo se transportaba por el ferrocarril, además de viajeros y otras mercancías. 

 
En el horizonte, el bonito pueblo de Hervás

 

La estación de Béjar es especial, conserva muchos elementos del ferrocarril que mantienen viva la memoria de otra época, parte de las casas de los ferroviarios se han recuperado para actividades culturales y quedan restos de los andenes, los muelles de carga, los sistemas para bombear agua a las locomotoras, las palancas de cambio de las agujas y un tramo con los viejos raíles. Justo enfrente quedan restos de las murallas medievales y al fondo los edificios de Béjar, la estación está en la entrada y hay que desviarse para conocer el conjunto urbano. En Béjar hay posibilidad de pasar la noche, cuenta con todos los servicios, y según horario y ritmo de cada uno se puede continuar, hacer el siguiente tramo de Navalmoral de Béjar y Calzada de Béjar, y al comenzar la ruta de vuelta también son buenos lugares para terminar la etapa las poblaciones de Baños de Montemayor y Hervás.

 

Etapa 2. Béjar/Plasencia

80,1 kilómetros. 730 metros positivos.

La ruta deja la estación de Béjar por un túnel en curva con iluminación artificial automática que pasa por debajo del conjunto histórico, donde están los principales monumentos y edificios alrededor de la Plaza Mayor, el Palacio Ducal, las iglesias y las calles de ambiente medieval. La vía pasa por otro túnel que termina en un pequeño desfiladero, con vías de escalada, y sale  del valle del río Cuerpo de Hombre hacia las dehesas de Navalmoral de Béjar, donde  termina el acondicionamiento del camino natural. El último kilómetro hasta el pueblo todavía conserva los raíles de la vía pero se puede llegar bien pedaleando hasta el pueblo. En la entrada se gira hacia la población y en el primer cruce hay que girar de nuevo a la izquierda para bajar hacia el Camino de Santiago. Enseguida aparece la carretera de Béjar, hay que continuar por la derecha, pasar el desvío de Calzada de Béjar y 400 metros después aparecen las flechas amarillas de la ruta jacobea marcando la Vía de la Plata hasta Astorga.

El viaje gravelero continúa en dirección contraria a la indicación de las flechas y en muchos cruces es difícil ver las señales porque están pintadas para que sean útiles en sentido contrario, hacia Santiago de Compostela. El camino recorre un tramo de tierra y llega a la bonita calle camino de Calzada de Béjar. En la entrada hay una fuente peregrina y un lugar de sellado, pero el albergue de peregrinos está al final del pueblo. La calle tiene fachadas típicas de la arquitectura popular de la comarca, con soportales y balcones de piedra y madera, adaptados al paso secular de los rebaños trashumantes y al activo comercio que generaba la Vía de la Plata. La bajada hasta el valle del río Cuerpo de Hombre sigue el trazado original de la calzada medieval y hay un tramo con piedras pero despacio se pasa bien. Y después continúa el camino de tierra paralelo a la carretera de Montemayor del Río. En este tramo se podría ir por la carretera hasta el puente de la Malena, perdiendo la posibilidad de ver los miliarios originales que están en el Camino de Santiago.

 

Los miliarios marcaban la distancia de las vías romanas, en este tramo hay varios pero están cambiados de sitio y no coinciden exactamente con las “millas” originales. El miliario Sinforiano está primero, indica la milla 135, y después aparece el miliario de la Malena, en la entrada del puente medieval que salva el río Cuerpo de Hombre. La milla 134 está unos 200 metros después de pasar el puente, en otro miliario que forma parte del muro de una finca. En el puente de la Malena comienza la subida más dura de la ruta, la pendiente es elevada y hay tramos con piedras sueltas que requieren paciencia, técnica de molinillo y buenas piernas. El bosque de robles y castaños y el precioso ambiente rural ayudan bastante para superar el repecho. La subida termina en Puerto de Béjar pero todavía no es el momento de conectar con el trazado del ferrocarril de la Vía de la Plata. La ruta sigue por el Camino de Santiago hacia Baños de Montemayor y baja por un empedrado moderno construido sobre el original del itinerario medieval. Las vistas del Valle de Ambroz son fantásticas. En la entrada de Baños de Montemayor el track deja el conjunto urbano a la derecha y continúa por la carretera de La Garganta para subir al Camino Natural, justo donde está la zona de descanso y la fuente de piedra. La aventura bikepacking sigue por terreno conocido en la vía del antiguo ferrocarril. La pendiente es favorable, las bicicletas vuelan por la ladera de la sierra, pasan por la estación de Hervás y un kilómetro antes de la estación de Aldeanueva del Camino hay que tomar un desvío a la derecha para entrar en el conjunto urbano y conectar de nuevo con el Camino de Santiago.

 

 

Aldeanueva del Camino es otro pueblo mercado o calle camino, desarrollado al paso de los grandes rebaños trashumantes que dos veces al año viajaban por el noroeste peninsular buscando los mejores pastos. Y al mismo tiempo atendiendo a los peregrinos y viajeros que han transitado por la Vía de la Plata desde hace siglos. Las fachadas tienen soportales y balcones de madera llenos de macetas, hay puentes medievales y fuentes de piedra. La ruta conecta con el Camino de Santiago en el puente de la Garganta Buitrera, de origen romano, y toma rumbo hacia Plasencia de cara a los peregrinos jacobeos. La salida del pueblo es cómoda por unos jardines y enseguida pasa por el túnel de la autovía y entra en la vía pecuaria de la Vía de la Plata o de la Vizana. Llega el momento de poner a prueba la habilidad y paciencia del pilotaje en las gravel. En realidad solamente hay unos 300 metros complicados, son en bajada y es una pista de tierra muy rota, con piedras, regueras y algún escalón sencillo, ciclable al cien por cien con cuidado. Y después continúa la ruta por la cañada pastoril en un firme de tierra sin complicaciones hasta los últimos cien metros antes de salir a la N-630, donde tuvimos que retirar unas zarzas porque tapaban el sendero.

Este bucle por la ruta jacobea merece la pena para recorrer en bicicleta la gran meseta campesina de los Llanos de la Jarilla, planeando por unas preciosas dehesas de alcornoques y encinas. El mejor momento es cuando aparece la ciudad romana de Cáparra y el célebre arco de cuatro pilares, una joya de la arquitectura romana única en España. El monumento tiene un atractivo particular y se ha convertido en uno de los símbolos de la Vía de la Plata. El paso por el arco está afeado por las vallas que separan la ruta jacobea del resto del yacimiento arqueológico pero sigue siendo un hito fundamental en una de las rutas históricas más notables de España. El camino continúa paralelo al empedrado de vía romana, salva un pequeño repecho y gira hacia la izquierda para emprender el final del viaje por Oliva de Plasencia, el pueblo del ganchillo, en las calles hay bancos, árboles, fuentes, personajes, monumentos y multitud de elementos adornados con ganchillo. En la salida del pueblo hay que tomar un camino agrícola por la izquierda de las piscinas y bajar por unas colinas yermas hasta el valle de la Garganta de la Oliva. El carril pasa por un cortijo y finalmente sube al trazado del Camino Natural. La vuelta hasta Plasencia sigue la vía por el espectacular puente del río Jerte y el túnel de San Lázaro.  

El célebre arco de cuatro pilares de Cáparra, una joya de la arquitectura romana única en España

 

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