Elegir una mochila de montaña parece sencillo… hasta que empiezas a caminar. Lo que en la tienda parecía ligero, resistente o cómodo puede convertirse en un problema cuando sumas kilómetros, desnivel y unos cuantos kilos de equipo. La mochila es probablemente la pieza de material que más condiciona una jornada en la montaña, y sin embargo muchos senderistas siguen cometiendo errores básicos al elegirla. Estas son algunas de las señales más claras de que tu mochila quizá no sea la adecuada.
1) NO ES COMODA
Puede que durante su elección no la hayas probado con peso, bien porque no te atreviste a pedir un lastre en el establecimiento o simplemente porque la has comprado en Internet. Casi ninguna mochila te va a molestar con cargas ligeras (menos de 6 o 7 kilogramos), pero a partir de los 10 kilogramos la cosa cambia. Comprueba que su longitud de espalda es la de tu torso, a menudo unos 40 centímetros para una mujer de 1,60 m, 45 para un hombre de 1,70 y 55 para 1,90. Es la distancia entre la séptima vertebra (parte inferior del cuello) y el borde superior de la cadera. Las mochilas con las hombreras demasiado blandas o poco acolchadas en la espalda tienden a clavarse tras 2-3 años de uso o simplemente si superas los 10-12 kilogramos de carga total (equipo+comida+agua).
2) ME HA DURADO POCO
La mayoría de las mochilas más vendidas son de bajo coste, entre los 35 y los 80 euros, que viene a ser la mitad de lo que cuestan las de tamaño equivalente en buena calidad. De 3 a 5 años de uso sin roturas es un valor estándar para las mas económicas frente a las de marcas confirmadas, que suelen alcanzar del doble al triple de longevidad. Prefiere tejidos gruesos, de alta tenacidad (tipo Cordura) por encima de los 350 deniers, curiosa o sospechosamente desde hace un par de años bastantes fabricantes y vendedores no facilitan el número de deniers en las fichas técnicas.
Las cremalleras demasiado finas de setas o accesos al compartimento principal de la mochila (ya sean perimetrales en las pequeñas con geometría de pera o verticales en el frontal de modelos más grandes) sufren mucho y pueden entreabrirse bajo carga con mayor facilidad de la deseable.
3) ALGO PEQUEÑA
Como cada vez hacemos salidas más cortas y casi no acampamos ni dormimos en la montaña, tendemos a macutos pequeños. 25 o 30 litros está bien para una jornada, pero resulta insuficiente para salidas de 2 días o más. Llevar colgando fuera parte de tu equipo porque te pasas de minimalista con el volumen de tu mochila constituye un error fácilmente evitable.
4) PESA DEMASIADO
Resulta curioso que con la importancia que se da actualmente a la ligereza, pocos practicantes de la montaña indaguen tan importante dato antes de comprar. En una mochila para varios días, de 50 a 70 litros ¡pueden existir diferencias de hasta 1 kilogramo!
5) NO AGUANTA LLUVIA
La mayoría de los modelos del mercado no soportarán más de media hora de lluvia, porque la columna de agua de su tejido es limitada: a menudo 500 milímetros según el test Schmerber y en pocas ocasiones 1.000 milímetros para modelos de alta gama. Puedes mejorar mucho su impermeabilidad acoplando una funda exterior tipo cubre mochila con ajuste elástico, caminando con paraguas o simplemente intercalando una bolsa grande de basura (de 50 litros) entre el interior de la mochila y tu equipo, cerrada por supuesto y con la boca orientada hacia abajo ¡especialmente si te gusta que tu ropa de repuesto o saco de dormir permanezcan secos!
