Material

4 raros consejos para un invierno confortable

La estación más fría del año nos obliga a recordar que ciertas precauciones específicas nunca están de más. No son medidas espectaculares pero contribuirán a que todo salga bien.

Tino Nuñez

3 minutos

4 raros consejos para un invierno confortable

La cantidad y variedad de consejos bienintencionados que podemos leer en diferentes medios para nuestras salidas invernales es enorme, pero rara vez se mencionan los siguientes cuatro recordatorios.

EN LOS CAMINOS

Hay dos situaciones invernales bastante comunes que pueden complicarnos la salida más de lo que creemos. La primera es la existencia inesperada de verglás en un sendero. Se trata de una capa fina de hielo duro y transparente que en ocasiones recubre el suelo o las rocas, resulta peligroso por lo mal que se detecta (a menudo parece sólo brillo de agua líquida)  y nula adherencia. Si te confías demasiado, el patinazo y posible caída están prácticamente asegurados. El verglás puede aparecer en tramos cortos de umbría, aunque el resto de la ruta esté totalmente seca o sin nieve. Hay que estar particularmente atento si la tierra “cruje” porque ha habido helada nocturna y si cruzamos zonas habitualmente húmedas el resto del año. A menudo puede detectarse la existencia de ese delgadísimo hielo invisible con el apoyo anticipado de la punta del bastón y evitarlo fácilmente saliéndose por los laterales.
La otra situación también habitual con nieve es que el camino que quizá conozcamos de memoria en otras estaciones puede estar tapado (incluidos sus hitos o u otra señalización) y no adivinarse fácilmente por dónde discurre. Resulta desconcertante o molesto cruzando prados o bosques, pero relativamente inofensivo excepto si hay niebla o es de noche, pero peligroso en itinerarios de alta montaña que no conozcamos a la perfección (podemos enriscarnos ).

PANTALONES QUE SE MOJAN

Quienes salimos a la montaña durante la estación fría tenemos claro que no puede faltarnos una chaqueta impermeable y transpirable, pero no somos tan exigentes con los pantalones. Lógicamente buscamos que nuestros pantalones sean calientes y elásticos, pero no comprobamos que realmente sean impermeables. Casi todos los pantalones bielásticos, incluso los destinados a alpinismo, sólo son hidrorrepelentes cuando están poco usados (los copos o los cristales de nieve resbalarán) pero no realmente impermeables. Cuando se hunden nuestros pies en nieve no muy fría es fácil que la humedad empape el bajo y por efecto mecha moje hasta los gemelos. Conviene llevar unos guetres (también conocidos como polainas), que además impedirán la entrada y el derretimiento de la nieve dentro de nuestras botas o calcetines, y un cubre pantalón impermeable - transpirable ¡desde 90 euros tienes modelos de calidad para proteger tus piernas!

 

IMPRESCINDIBLES 2 PARES DE GUANTES

La costumbre de caminar con bastones ha añadido una variable que a menudo se pasa por alto: los dedos se mueven menos que cuando andamos sin ellos y se enfrían antes. Incluso cuando no hace frío, sujetar la cruz metálica de un piolet o mojarnos las manos apartando vegetación húmeda o traccionando de ramas empapadas puede entumecer nuestros dedos.  Si en esas situaciones se empapan tus guantes, necesitarás ponerte un segundo par seco, que tampoco te sobrará por si tienes que prestárselos a alguien que los olvidó en casa (más común de lo que parece) o que simplemente han desaparecido ladera abajo al intentar sacarlos de la chaqueta o la mochila. 

APROVECHA LAS WEBCAMS

Existen más webcams de las que creemos y que permiten a menudo visualizar el estado exacto de nuestro destino antes de salir de casa. Son un complemento excelente a los pronósticos meteorológicos, pues podemos verificar si hay niebla, nieve, lluvia, el nivel de nubosidad y luminosidad, incluso cómo están de llenos los aparcamientos o las carreteras. Están enclavadas en carreteras importantes, pueblos turísticos, ayuntamientos, restaurantes serranos, estaciones de esquí, centros de visitantes de espacios protegidos, refugios y alojamientos rurales.

En algunas se detallan la velocidad del viento, la temperatura o las posibles precipitaciones (medidas en milímetros). Aunque quizá no exista la del lugar al que vas, sí podrás consultar alguna de una localidad cercana con meteorología similar. La página que más webcams de utilidad cubre en nuestro país es la de la Dirección General de Tráfico. Seleccionando provincia,  carretera y punto kilométrico que te interesa puedes hacerte una idea precisa del estado del asfalto, si existe nieve o no en los alrededores y en algunos casos serán visibles las montañas de alrededor.

Además de que la visualización de una webcam permite cambiar rápido el destino al que vamos, proporcionan información valiosa para huir de posibles atascos o itinerarios de carretera en condiciones peligrosas por meteorología adversa. Un consejo: no dejes para el último momento la localización de las webcams que te son más útiles, requiere un cierto tiempo localizar o reconocer cuáles te resultan más valiosas por la calidad de su imagen, ubicación, orientación o informaciones adicionales. Si no tienes suficiente cobertura para descargar su imagen durante el viaje, siempre puedes llamar a alguien que se encuentre en un núcleo urbano y que te pueda describir lo que ve.