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Los inconvenientes de usar siempre bastones de trekking

No es común encontrar argumentos en contra de la utilización continua de bastones en la montaña, pero tras décadas de experiencia con ellos se alzan algunas voces autorizadas cuestionando su omnipresencia. ¿Las escuchamos?

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Los inconvenientes de usar siempre bastones de trekking

Resulta poco común encontrar senderistas, montañeros o alpinistas que no caminen con bastones, una ayuda casi impensable en la vanguardista década de los 80 pero que actualmente se ha generalizado a nivel mundial. ¿Cuál es su lado oscuro?

QUÉ DICE LA UIAA

La Comisión Médica de la Unión  Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA) recomienda el uso de bastones si llevamos una mochila pesada, en personas con exceso de peso o edad avanzada y si existen dolencias en articulaciones o columna vertebral. La UIAA es una de las máximas autoridades informativas en el mundo de la montaña y realiza continuamente investigaciones tanto sobre seguridad como sobre salud. Advierte de que el uso prolongado de bastones puede reducir la capacidad natural de coordinar brazos y piernas, y lo que es peor: disminuir el sentido propio del equilibrio, perjudicando la habilidad del sujeto en terrenos donde no deben usarse bastones (como trepadas y crestas afiladas).

Desacostumbrar al cuerpo a estímulos de carga y presión por un empleo permanente de bastones  perjudica el desarrollo de la musculatura, además de empeorar la nutrición normal del cartílago articular. Y otro aspecto poco estudiado: la elevación de la frecuencia cardíaca, principalmente por el incremento de actividad muscular en las extremidades superiores.

UN EXPERIMENTO PERSONAL

El italiano Riccardo Brotto es un conocido creador de contenidos visuales relacionados con las técnicas y el material que se utiliza para trekking, ferratas y alpinismo. Desde hace un par de años se atreve en algunos vídeos a cuestionar algunos materiales y técnica casi intocables para la mayoría de practicantes. Su último experimento personal se ha basado en prescindir mucho más a menudo de los bastones, tras 10 años de uso continuado.  Alerta muy acertadamente de 4 problemas en parte ya apuntados por la UIAA:

  1. Los bastones generan dependencia.
  2. No permiten entrenar y mejorar nuestro sentido del equilibrio corporal.
  3. Las piernas con el tiempo se vuelven menos firmes, pese a realizar recorridos más largos gracias a los bastones.
  4. Pérdida de reflejos, sobre todo en las bajadas por acostumbrarnos demasiado al apoyo de los bastones.

Evitó su uso durante 6 meses seguidos y obtuvo las siguientes mejoras:

  1. Mejora de la velocidad de respuesta del cerebro cuando se necesita reequilibrarse con rapidez en terrenos cambiantes (por ejemplo al pisar una piedra que se mueve).
  2. Más seguridad en terreno rocoso, tramos con cadenas o pasamanos de cuerda/cable al llevar ambas manos libres.
  3. Recuperación gradual y casi completa del sentido de equilibrio original (cuando hacía montaña sin bastones).

 

ALGUNAS CONCLUSIONES IMPORTANTES

Nadie quiere perder fuerza en los cuádriceps sólo por descargar parte del esfuerzo en los brazos que sujetan los bastones y sin embargo sucede con el tiempo, un fenómeno lógico pero poco estudiado. A  partir de los 50 años la pérdida de fuerza en las piernas comienza a notarse en casi todas las personas, para acelerarse cuando cumplimos 60 años; esa disminución potencia el riesgo de caídas y disminuye el equilibrio. Si bien los bastones aumentan a 4 nuestros puntos de apoyo, su utilización en todos los recorridos hace retroceder nuestras habilidades naturales.

Parece preferible no llevar bastones en excursiones sobre terrenos sencillos y con poco desnivel , y limitar su uso a subidas o bajadas empinadas, especialmente si  nuestra mochila supera los 10 kilogramos.

Tampoco es conveniente llevar bastones durante los dos primeros años de iniciación a la montaña, en el caso de niños de menos de 8 años o si padecemos lesiones en muñecas, codos y hombros.

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