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Saga Rueda y las claves de su Top 20 en UTMB: «En una ultra tienes que adelantarte al problema»

Después de completar UTMB en 21h04, Saga Rueda repasa su evolución, la preparación de la carrera y las claves para gestionar más de 170 km y 10.000 m+

Jorge Jiménez Ríos

7 minutos

Saga Rueda y las claves de su Top 20 en UTMB: «En una ultra tienes que adelantarte al problema»

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En 2018 quería demostrar que podía estar ahí. Hoy ya no necesito demostrarlo tanto, sino intentar descubrir hasta dónde puedo llegar.

Santos Gabriel “Saga” Rueda lleva ocho años regresando a las montañas del Mont-Blanc. Desde aquella primera participación en la CCC de 2018, el corredor argentino ha construido una relación particular con UTMB, una carrera que también sirve para medir su propia evolución en el trail. En 2026 ha vuelto a Chamonix por cuarta vez para completar la distancia reina y lo ha hecho en 21 horas y 04 minutos, dentro del Top 20 y más de una hora por debajo de su registro de 2025.

El resultado llega después de una temporada especialmente sólida, con victorias en los 100 km de Bariloche100 y, sobre todo, en la VDA – Val d’Aran by UTMB, donde se impuso tras 163 kilómetros y 10.000 metros de desnivel positivo. Su preparación incluyó largas sesiones en los Alpes y entrenamientos específicos sobre el propio recorrido de UTMB.

Hemos tenido oportunidad de charlar con Saga sobre su evolución como corredor, la preparación de una temporada que le ha llevado a su mejor registro en UTMB, las claves de afrontar una prueba de ese calibre y lo que significa seguir persiguiendo, ocho años después, su mejor versión en las montañas.

Has terminado tu cuarto UTMB y esta vez dentro del Top 20. ¿Es una cuestión de estrategia, nutrición, experiencia… o una combinación de todo?
Creo que es imposible atribuirlo a una sola cosa. Es la suma de muchos pequeños detalles. Llegué mucho más preparado y con una confianza grande después de ganar en Val de Aran en Junio. Otro aspecto es que estuve casi 2 meses entrenando sin molestias en los Alpes viviendo en Chamonix. Y por último también tengo una experiencia que hace ocho años no tenía. Entiendo mejor cuándo apretar, cuándo guardar y cómo gestionar la alimentación. En una carrera de 20 horas, todos esos pequeños detalles terminan sumando muchísimo.

Llevas ocho años compitiendo en Chamonix, desde aquella primera CCC de 2018. ¿Cómo ha cambiado tu manera de afrontar UTMB desde entonces?
En 2018 quería demostrar que podía estar ahí. Hoy ya no necesito demostrarlo tanto, sino intentar descubrir hasta dónde puedo llegar. Antes corría mucho más por sensaciones y quizás con demasiada impulsividad. Ahora soy mucho más paciente y entiendo que UTMB se empieza a competir realmente después de Courmayeur que es casi mitad de carrera una vez que ha pasado toda la noche corriendo.

 

En 2023 fuiste 13º, en 2024 no pudiste terminar tras una caída y en 2025 acabaste 15º. ¿Qué has aprendido de esos tres UTMB que te haya servido especialmente en esta edición?
Aprendí que UTMB siempre te pone a prueba y que no puedes dar nada por hecho. En 2023 aprendí que podía competir delante; en 2024 aprendí que todo puede terminar en un segundo; y en 2025 aprendí mucho sobre cómo gestionar la carrera cuando empiezan las dificultades, ese año fue crucial por el mal clima. Este año intenté juntar todas esas experiencias y correr con mucha más calma pero con una certeza y confianza enorme de que podría llegar a CHamonix y en buena forma

Mentalmente también tienes que aceptar que no todos los días vas a sentirte bien. La clave es confiar en el proceso y no entrar en pánico cuando aparece la fatiga.

Este año llegabas después de ganar la VDA – Val d’Aran by UTMB, una carrera de 163 km y 10.000 metros positivos. ¿Hasta qué punto te dio confianza ese triunfo para afrontar UTMB?
Muchísima. Ganar Val d’Aran me confirmó que el trabajo que estaba haciendo funcionaba y, sobre todo, que podía gestionar bien una carrera de 100 millas. Pero también intenté no confiarme demasiado. UTMB es otra carrera, con otro nivel de competencia y otra presión. Val d’Aran me dio confianza, pero sabía que tenía que empezar de cero en Chamonix.

Ganar Val d’Aran y después preparar específicamente UTMB supone encadenar dos esfuerzos enormes. ¿Cómo se gestiona física y mentalmente una temporada así?
Esta es difícil de responder, se qué no es el mejor escenario. Creo que con los años he podido explorar esto de correr dos 100 millas seguidas. Creo que ay que saber cuándo competir y cuándo recuperar. Después de Val d’Aran no intenté entrenar más por entrenar, sino recuperar el cuerpo y después hacer un bloque muy específico para UTMB. Algo que me sirvió que es durante Mayo y Junio pude realizar un bloque de base muy grande, mucho desnivel, muchos kilometros semanales, más de 160k, pero siempre a baja intensidad.

Mentalmente también tienes que aceptar que no todos los días vas a sentirte bien. La clave es confiar en el proceso y no entrar en pánico cuando aparece la fatiga.

Has realizado entrenamientos específicos sobre diferentes tramos del recorrido de UTMB. ¿Qué buscabas exactamente con esas sesiones y qué aspectos del trazado considerabas más importantes entrenar?
Creo que tienen dos beneficios bien marcados, una parte de reconocer a nivel visual y mental para el dia de la carrera, y otro de adaptación muscular a ese tipo de terreno y recorrido para una carrera de casi diez mil metros de desnivel con subidas y bajadas pronunciadas, esta parte es muy clave. Es decir, quería conocer el recorrido no solamente con las piernas, sino también con los ojos y la cabeza. Saber dónde puedo correr, dónde tengo que guardar, cómo son las subidas y sobre todo cómo se sienten las bajadas después de muchas horas. Hacer entrenamientos largos en el propio recorrido te permite llegar a la carrera con muchas decisiones ya tomadas.

 

En una carrera de más de 20 horas, ¿en qué momento empieza realmente el UTMB: cuando dan la salida en Chamonix o muchas horas después, cuando el cuerpo empieza a pasar factura?
La salida es casi una ilusión de estar ahí Hay mucha muuuucha gente, adrenalina y todos quieren correr. Para mí el UTMB empieza realmente cuando desaparece esa emoción y te quedas solo con tu cuerpo y tus decisiones, esto suele pasar después de casi 4 horas de carrera cuando uno pasa la subida de Notre Dame de la Gorge en Les Contamines, es ahí cuando arranca la alta montaña. Luego, otro punto donde el cuerpo pasa factura es quizás después de Courmayeur, cuando ya llevas muchas horas y empieza la segunda mitad, es cuando realmente empieza la carrera.

En una ultra tienes que adelantarte al problema.

Este año planteaste una estrategia basada en gestionar especialmente la primera parte de la carrera y mantener una nutrición constante. ¿Cómo se traduce eso en la práctica durante las primeras horas?
Intenté correr siempre con la sensación de que estaba guardando algo. Aunque me sintiera bien, no quería entrar en esfuerzos que después pudiera pagar. Y con la comida, tengo un esquema de ingesta, que la primera mitad puedo cumplir a rajatabla, es decir, consumir mis gramos de carbos por hora, pero desde ahí adelante desde la hora 10 a la 20 cuesta mucho más, Ahí es donde uno tira de experiencia.

Creo que no esperar a tener hambre: comer desde el principio y mantener una estrategia aunque sea minima pero constante es de gran ayuda.. En una carrera tan larga, lo importante es evitar grandes errores.

La nutrición suele marcar diferencias enormes en las ultras. ¿Cómo has evolucionado tu estrategia de alimentación e hidratación con la experiencia y qué errores intentas evitar ahora?
Antes quizás pensaba más en cuánto tenía que comer; ahora pienso en mantener una ingesta constante y durante toda la carrera. Creo que en base a la experiencia de tantas 100 Millas, es que ya casi siempre se que si en algun momento mi estomago se satura de ciertos geles entonces paso a comida más real y sólida, como arroz, boniato o patata. Si eso me llegara a saturar. entonces cambio a carbos más liquidos disueltos en las botellas.

También he aprendido qué alimentos tolero después de muchas horas y cuáles no. El principal error es esperar a tener hambre, sed o sentirte vacío para reaccionar. En una ultra tienes que adelantarte al problema.

¿Cuál fue el momento más difícil de este UTMB y qué te permitió seguir adelante cuando las piernas o la cabeza empezaron a decir basta?

Hubo varios momentos difíciles, porque después de 15 o 18 horas siempre aparecen.  Pero creo que lo más importante fue no pensar en la meta. Cuando estás muy cansado, pensar que todavía quedan muchos kilómetros puede ser terrible. Intentaba concentrarme en el siguiente avituallamiento, en la siguiente subida, en la siguiente persona que tenía delante. Ir dividiendo la carrera.

Hoy, para estar delante, necesitas cuidar muchos más detalles.

Has competido junto a algunos de los mejores corredores del mundo. ¿Qué se aprende cuando compartes tantas horas de carrera con atletas de ese nivel?
Creo que aprendes muchísimo observando. Cómo comen, cómo suben, cómo bajan, cómo gestionan los momentos malos… Los corredores de élite tienen una capacidad enorme para mantener la calma cuando las cosas no salen perfectas. Y también te das cuenta de que todos sufrimos. La diferencia muchas veces está en quién consigue gestionar mejor ese sufrimiento.

Se aprende mucho, y siempre hay mucha camaradería. Tres semanas antes de la carrera pude entrenar dos sesiones de fondos largos con Pau Capell, un ex campeon de UTMB, y realmente fue un gran momento poder compartir y aprender el durante un entreno de casi 50 km que hicimos ente Francia e Italia.

¿Qué tiene todavía UTMB que te sigue motivando a volver a Chamonix y buscar una versión mejor de ti mismo?
Creo que precisamente eso: vuelvo por la experiencia y cada año es diferente siento además que todavía puedo ser mejor. UTMB tiene algo especial que no encuentro en muchas otras carreras. Hay una energía, un recorrido y una historia detrás que hacen que cada año quieras volver. Además, después de ocho años en Chamonix, ya siento que estas montañas forman parte de mi vida.

 

El trail está evolucionando muy rápido: preparación, material, nutrición, tecnología, profesionalización… ¿Qué crees que ha cambiado más en el deporte?
La profesionalización. Cuando empecé, había muchos corredores que entrenaban prácticamente como podían y ahora todo está mucho más estructurado: entrenadores, nutricionistas, análisis de datos, material específico… El nivel ha subido muchísimo. Hoy, para estar delante, necesitas cuidar muchos más detalles.

¿Cuál es el siguiente reto de Saga Rueda? ¿Todavía queda margen para seguir mejorando?
Por supuesto que queda margen. De hecho, creo que eso es lo que más me motiva. Esta temporada me demostró que puedo competir a un nivel que hace unos años parecía muy lejano, pero todavía quiero ver hasta dónde puedo llegar. Aunque a su vez también me motiva recorrer nuevas montañas y nuevas carreras, UTMB es el mejor escenario para poner en práctica tus años de preparación: esto siempre hizo que cada año vuelque todo el verano a UTMB, y seguro me esté perdiendo de estar explorando otros lugares. Veremos si podemos combinar esto de recorrer un poco y seguir siendo un atleta internacional que compite al alto nivel.

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