Mientras la mayoría cruza el Océano Atlántico en crucero o avión, el kitesurfista belga Koen Darras se prepara para algo que jamás se ha hecho: 5.000 kilómetros en aguas abiertas. Solo. Con nada más que una tabla, una cometa y el viento.
A finales de 2026, la Atlantic Kite Crossing partirá de las Islas Canarias, pasando por Cabo Verde, rumbo al Caribe. Un viaje de semanas a través de olas de varios metros y vientos alisios impredecibles. Sin motor, sin ayuda. Solo resistencia humana y los elementos.
Esto no es un truco publicitario ni un intento de récord. Es una expedición en su forma más pura: una persona, el océano y la pregunta de hasta dónde puedes llegar cuando lo único que queda es el viento y la voluntad.
La expedición cuenta con el buque expedicionario neerlandés de acero Windfall, bajo el mando del capitán Thomas van Thiel. El Windfall sirve como plataforma de seguridad y apoyo marítimo durante la travesía. Aunque el buque permanece en espera para emergencias, la travesía se realiza íntegramente con la fuerza propia de Koen y de la voluntad de los céfiros.
Koen Darras es un explorador y kitesurfista belga que vive según una convicción: los límites son invitaciones. Su proyecto vital — 7 Summits & 7 Seas — combina la escalada de las montañas más altas con expediciones oceánicas como capítulos de una misma historia. Tras expediciones en el Mont Blanc, Denali y Aconcagua, la travesía atlántica en kite es el siguiente gran capítulo.
