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Doñana vuelve a estar un año más en el punto de mira de la UNESCO, organismo que celebra su 48.ª sesión del Comité del Patrimonio de la Humanidad en Corea del Sur (Busán). En su nuevo informe, vuelve a advertir que el uso del agua es el principal problema para conservar la integridad de este espacio. Además, ha mostrado su preocupación por las consecuencias del proyecto minero de Aznalcóllar sobre Doñana y reitera enérgicamente su petición de que se implementen todas las recomendaciones que UNESCO hizo en 2020.
El informe de la UNESCO “reconoce los esfuerzos continuados” de España para “afrontar los desafíos de conservación” de Doñana, pero advierte que “a pesar de estos avances”, como ha denunciado en numerosas ocasiones WWF, “el ritmo general de recuperación ecológica sigue siendo insuficiente dada la urgencia y la persistencia de las presiones que afectan al bien” ya que los niveles de sobreexplotación continúan comprometiendo el acuífero y los ecosistemas que dependen de él.
WWF viene exigiendo a las administraciones que aceleren la aplicación de medidas urgentes para recuperar el acuífero de Doñana y frenar su colapso ecológico, pues las mismas van con un considerable retraso, en algunos casos una década.
La organización considera, como hace la UNESCO, que la sobreexplotación continúa en niveles insostenibles y está poniendo en grave riesgo los ecosistemas que dependen del buen estado del acuífero. Resolver estos problemas requiere de actuaciones como el cierre de todas las fincas que riegan de forma ilegal o poner en marcha de una vez el proyecto para traer agua superficial para el consumo humano a Matalascañas.
Esta actuación fue declarada de interés general en 2024 por el gobierno español con el fin de cumplir con la ejecución de la sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) el 24 de junio de 2021. Aun así, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no lo ejecuta de forma prioritaria y urgente, planteando una alternativa que tendría un impacto ambiental importante sobre el espacio protegido y no resolvería el problema a largo plazo.
Por otra parte, el informe del organismo internacional recuerda que tres de las cinco masas de aguas subterráneas de Doñana siguen en mal estado cuantitativo. WWF ha demostrado que actualmente se extrae de manera insostenible más agua subterránea de la que se recarga en el acuífero, con un índice de explotación del acuífero del 109 % y sigue pidiendo la implementación de un programa de actuaciones integral para la gestión hidrológica de todas las masas del acuífero que apueste por su recuperación y resiliencia frente al cambio climático.
La UNESCO reitera que, ante el declive del acuífero y, de no revertirse mediante acciones “rápidas y eficaces”, podrían darse las condiciones para la inscripción de Doñana en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro.
Asimismo, recuerda la urgencia de evaluar las tasas de recarga del acuífero y establecer umbrales de extracción sostenibles, así como metas de reducción del uso del agua para garantizar los valores universales excepcionales de este humedal Patrimonio de la Humanidad.
WWF reitera que es totalmente erróneo aumentar del 85 % al 100 % las extracciones de agua del acuífero en La Rocina por un año de lluvias excepcionales y que no es una medida que contribuya a su recuperación ni a disminuir su vulnerabilidad al cambio climático.
De hecho, el informe advierte que “la interacción acumulativa entre la sobreexplotación de las aguas subterráneas, el cambio climático, la degradación de hábitats y la intensificación agrícola continúa planteando un riesgo significativo para la integridad y resiliencia a largo plazo del bien”.
Por otra parte, en relación con el proyecto minero de Aznalcóllar, la propuesta de resolución advierte que aún no se ha atendido la solicitud de la UNESCO sobre una evaluación específica de los impactos potenciales del mismo. Por esta razón, sigue siendo motivo de preocupación, en particular por los posibles impactos sobre la calidad del agua y los riesgos asociados para el Valor Universal Excepcional.
Los riesgos de contaminación minera de las aguas de la cuenca del Guadiamar, que incluyen al Agrio, han sido reconocidos por la propia Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Este organismo ha alertado recientemente del daño contraembalse del Agrio por filtraciones de metales acumulados en la escombrera del recinto minero; unas aguas que no sólo llegan a Doñana, sino que también se utilizan en actividades socioeconómicas.
Además, los vertidos mineros de Aznalcóllar al Estuario del Guadalquivir aumentarían los impactos sobre la fauna y los espacios naturales del mismo, ya afectados por los vertidos de la mina de las Cruces, según denuncian los estudios de la Universidad de Sevilla. Estos estudios han detectado en peces del Estuario concentraciones de cobre y manganeso que nunca antes se habían reportado en ningún pez en todo el mundo, así como de otros metales que se acercan a los récords mundiales, siendo incluso superiores a los que se registraron tras la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar en 1998.
Al igual que otras entidades y ayuntamientos del Estuario del Guadalquivir, WWF ha exigido que se establezca el cese de los actuales vertidos, una moratoria a la apertura de la mina de Aznalcóllar y la creación de un comité de expertos independientes que analice en profundidad y de manera integrada todos los efectos -tanto ecológicos, como socioeconómicos y de seguridad de las poblaciones- de los nuevos vertidos mineros al Estuario.
Por último, la UNESCO ha mostrado su preocupación por el deslinde del Dominio Público Marítimo-Terrestre del Parque Nacional y exige que cualquier aplicación futura sea compatible con la protección de Doñana como Patrimonio de la Humanidad.
Con el apoyo de más de 300 científicos, WWF ha informado a la UNESCO de que el actual deslinde ignora la realidad física, ecológica e histórica de Doñana y podría tener consecuencias irreversibles. Entre ellas, destacan la pérdida de sus valiosos humedales de agua dulce y la alteración profunda de sus ecosistemas más valiosos, protegidos por la legislación nacional e internacional (UNESCO, Ramsar, Red Natura 2000).
La ONG ha pedido al Gobierno de España que suspenda el actual deslinde y cree un comité científico-técnico independiente formado por expertos de reconocido prestigio que revise los criterios aplicados y elabore una nueva propuesta de deslinde basada en el conocimiento científico acumulado sobre Doñana y respete la historia y el trabajo realizado por cientos de personas para proteger este espacio Patrimonio de la Humanidad.
Para Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España: “UNESCO exige a España demostrar de una vez, resultados concretos y medibles, más allá de avances administrativos o aprobación de planes y actuaciones que no se ejecutan sobre el terreno. Reconoce una mejora en algunas cuestiones, pero advierte de forma clara que la recuperación ecológica del acuífero y los ecosistemas es deficiente y podría acabar llevando a Doñana a lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro”.
