El running vive un momento dorado. Cada vez somos más los que nos calzamos las zapatillas para salir a correr, ya sea en ciudad, montaña o asfalto. Pero este crecimiento masivo trae consigo una pregunta incómoda: ¿qué impacto tiene todo esto en el planeta?
La respuesta no es menor. Grandes maratones internacionales generan toneladas de residuos en cada edición: botellas de plástico, geles energéticos, camisetas, dorsales, vasos, transporte, logística… Durante años, el modelo ha sido poco sostenible. Sin embargo, algo está cambiando. Y rápido.
Y no solo en el asfalto: el trail running, por su propia conexión con la naturaleza, está liderando en muchos casos este cambio.
El problema: cuando correr también contamina
Un maratón con decenas de miles de participantes puede generar varias toneladas de residuos en un solo día. La imagen es conocida: calles llenas de vasos, botellas aplastadas, envoltorios de geles energéticos y restos de avituallamientos.
Pero en la montaña, el impacto puede ser incluso más delicado. Senderos erosionados, residuos en entornos protegidos, masificación en espacios naturales… El daño no siempre es visible al instante, pero es acumulativo.
A esto se suma la huella de carbono del evento: viajes en avión, transporte de materiales, consumo energético, producción de merchandising… El impacto es global.
Pero lo interesante no es el problema, sino la reacción.
El cambio ya ha empezado
Algunas de las grandes carreras del mundo están liderando una transformación silenciosa pero profunda. El objetivo: reducir al mínimo su impacto ambiental sin perder la esencia del evento.
En maratones urbanos ya vemos medidas como las del BMW Berlin Marathon, pionero en la reducción de plásticos y la implementación de medidas sostenibles en avituallamientos y logística.
También el Maratón de Londres lleva años apostando por geles comestibles sin envoltorio y vasos biodegradables, mientras que el Maratón de Valencia ha introducido iniciativas para reducir residuos y fomentar el transporte sostenible entre corredores.
Pero el trail running está dando un paso más allá.
Carreras de montaña emblemáticas llevan años aplicando normas estrictas. Pruebas como el Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB) han sido referentes al imponer material obligatorio reutilizable, controlar estrictamente los residuos y colaborar activamente con el entorno alpino.
En España, eventos como la Zegama-Aizkorri limitan el número de dorsales para proteger el parque natural, mientras que la Transvulcania trabaja en la conservación del entorno volcánico de La Palma y la gestión responsable de corredores y público.
Otra referencia es la Marató i Mitja (MiM), que en los últimos años ha reforzado sus políticas ambientales en plena Serra d’Espadà.
En todas ellas se repiten medidas clave:
- Prohibición de tirar residuos fuera de zonas habilitadas (con penalización o descalificación)
- Uso obligatorio de material reutilizable (vasos, soft flasks)
- Limitación del número de participantes para proteger el entorno
- Recorridos diseñados para minimizar la erosión
- Colaboración con parques naturales y comunidades locales
Estas carreras demuestran que es posible competir al máximo nivel sin comprometer el entorno.
El corredor también evoluciona
No todo depende de la organización. El perfil del corredor también está cambiando.
Cada vez hay más conciencia sobre:
- Reducir residuos durante la carrera
- Evitar geles innecesarios o usar formatos reutilizables
- Llevar su propio sistema de hidratación en trail
- Elegir marcas comprometidas con el medio ambiente
- Priorizar carreras locales frente a viajes largos
En trail, esta mentalidad es aún más evidente: existe una cultura de respeto al entorno muy arraigada.
Innovación: correr con menos impacto
La sostenibilidad está impulsando la innovación en el mundo del running… y también en la montaña.
Algunas tendencias que ya están marcando el futuro:
Hidratación sin plástico
Sistemas de esponjas, fuentes o estaciones de rellenado sustituyen a las botellas tradicionales. En trail, esto ya es prácticamente la norma.
Equipamiento reciclado
Zapatillas, camisetas y accesorios fabricados con materiales reciclados o de bajo impacto.
Eventos “cero residuos”
Carreras que eliminan completamente plásticos de un solo uso, tanto en ciudad como en montaña.
Tecnología y datos
Medición de la huella de carbono de cada evento (y, en algunos casos, de cada corredor).
Gestión del entorno natural
En trail running, cada vez más pruebas incluyen planes de restauración de senderos y compensación ambiental tras la carrera.
¿Es posible una carrera 100% sostenible?
La respuesta corta: todavía no.
La respuesta larga: estamos mucho más cerca que hace unos años.
El reto no es solo eliminar residuos visibles, sino repensar todo el modelo: desde la producción de material hasta los desplazamientos de los participantes… y, en el caso del trail, garantizar la conservación de los ecosistemas.
Quizá lo más interesante de esta evolución es que conecta con la esencia del running… y especialmente del trail running.
Correr siempre ha sido una forma de reconectar con el entorno, de salir al aire libre, de sentirse parte de la naturaleza. En la montaña, esta conexión es aún más evidente.
La sostenibilidad no es una moda en este contexto: es volver al origen.
