×
En busca del corazón verde
 

En busca del corazón verde

Elena Moro |
Ternua, una de las marcas pioneras en el mundo en cuestión de sostenibilidad, nos descubre sus orígenes, su filosofía y sus proyectos para ayudar al Planeta
Video

Para encontrar el origen de Ternua hay que viajar con la mente al lejano siglo XVI, a un mundo marino aún desconocido e inexplorado. En las gélidas y temibles aguas del mar del Norte se aventuraban los balleneros vascos para buscar su medio de subsistencia: las ballenas. Las cazaban para conseguir carne y grasa, con la que hacían aceite para iluminar sus casas y pueblos. De sus puertos del Cantábrico zarpaban buscando nuevos recursos, y así llegaron tan lejos como a la isla de Terranova, en lengua vasca, “Ternua”. “El origen de Ternua llama la atención, tener un símbolo relacionado con el mar cuando somos una marca de montaña. Nos inspiramos en esa historia de bravura de los balleneros vascos que llegaron a Terranova, compitiendo con los islandeses por las ballenas, incluso entrando en contacto con los inuits que habitaban esas tierras”, nos cuenta Imanol Muñoz, director de marketing de Ternua. “Ellos nos inspiraron para crear una marca de montaña que sirviera para que la gente disfrutara de la naturaleza y también con el sentimiento de devolver la naturaleza lo que nuestros antepasados tuvieron que quitarle por necesidad. Y ese es nuestro camino: devolver al planeta lo que él nos ha dado, protegiendo a la naturaleza y las personas”. Por eso, una de las primeras cosas que hicieron los fundadores de Ternua al crear la marca en 1994 fue adoptar el símbolo de la cola de ballena - “para nosotros la ballena representa la relación y el respeto entre el planeta y las personas” - y contactar con la WDC (Whale and Delphin onservation), una de las organizaciones más activas en la labor de conservación de cetáceos que organiza programas de adopción simbólica de ballenas, y apadrinaron a cuatro ballenas para que pudieran ser protegidas y tener descendencia: Bat, Half Moon, Navaho y Buckshot. Sus fotos, junto con la historia y características de cada animal, ocupan un lugar importante en el bonito showroom de la marca. De hecho, esas cuatro ballenas han dado nombre a modelos de su colección que se van repitiendo. “!Y ya han tenido ballenatos!”, exclama Imanol.

La sede de Ternua se encuentra en Arrasate/Mondragón, Guipúzcoa, uno de los centros industriales más importantes del País Vasco y también una localidad privilegiada por su enclave entre el mar y la montaña. Unas raíces que también han marcado el carácter de la marca. Ya habíamos visitado la sede en otras ocasiones, pero esta vez es más especial, vamos a entrar en su corazón, descubrir su tierra, sus valores y su filosofía sostenible, y no sólo eso, también dónde han nacido y cómo se han desarrollado sus proyectos ecológicos más importantes, que siguiendo con una de las reglas de la sostenibilidad, son proyectos locales. “Cada paso que damos cumple con un proceso sostenible y respetuoso con la naturaleza, y esa filosofía se ha venido reflejando en la forma de hacer las cosas: lo que querían las personas que han trabajado en las colecciones desde el principio era dar igual importancia al qué hacemos (calidad) y al cómo lo hacemos”, continúa Imanol. “Por ejemplo, en 1994, al mismo tiempo que las marcas pioneras a nivel mundial, lanzamos el poliester reciclado en un forro polar, y a partir de ahí hemos seguido una trayectoria y hemos marcado hitos en sostenibilidad, hemos sido pioneros. Fuimos la primera marca en el mundo que lanzó la pluma reciclada, cuando otras marcas estaban en el camino de buscar el Responsable Down Standard. Dijimos: ¡pero si hay pluma de sobra aprovechable en el mundo!, podemos coger plumas de productos cuyo ciclo de vida ha terminado (colchones, edredones…) para hacer prendas de altísima calidad. Y ha habido marcas que han seguido nuestro ejemplo, como Patagonia, que es un referente absoluto en sostenibilidad”. Imanol nos explica también los valores en los que se basa la filosofía y la estrategia de la compañía: “Uno de nuestros valores es el “craftmanship”, ese saber hacer”. Para asegurarse de que sus prendas cumplen con sus exigencias y las de sus usuarios, están implicados en su proceso de fabricación, tanto desde su propia fábrica como testando el producto con expertos amigos de la marca, como el alpinista Alberto Iñurrategui, junto al que han desarrollado una colección de alpinismo basándose en sus necesidades. “Somos de las pocas marcas en el mundo que somos capaces de fabricar. Siempre ha existido aquí pero no se había puesto en valor. Esas colaboraciones con atletas llevan un tiempo, y ahora comunicamos ese valor. Otro valor sería la innovación sostenible. Diseñamos y fabricamos prendas y complementos de altas prestaciones técnicas, polivalentes y sostenibles que requieren innovar cada día, en producto y en procesos. Esto está unido también con el diseño y con nuestro “spirit outdoor”, vivir y buscar experiencias al aire libre que nos permitan desconectar para sentir la verdadera esencia de la naturaleza”.

Prendas hechas con redes de pesca recicladas: Redcycle

Prendas hechas con redes de pesca recicladas: Redcycle

Un informe de Greenpeace de noviembre 2019 señalaba que alrededor de 640.000 toneladas de “redes fantasma” (redes de pesca perdidas o abandonadas) acaban cada año en los océanos, el equivalente en peso a más de 50.000 autobuses de dos pisos. Estas redes representan un 10% de los plásticos que se encuentran en el mar y, a menudo, provocan la muerte de la fauna marina, que se engancha y queda atrapada. Un problema que ha sido el origen de uno de los proyectos sostenibles de Ternua: REDCYCLE. Nos trasladamos a la localidad de Guetaria, famosa por ser donde nació Juan Sebastián Elcano, para conocer de primera mano este proyecto pionero que recicla redes de pesca en desuso para convertirlas en prendas sostenibles. En el puerto nos espera Emeterio Urresti, pescador –“llevo 43 años dedicado al mar”-presidente de la Cofradía de Pescadores de Getaria y armador, entre ellos del barco ante el que nos encontramos, que nos resulta familiar... “Es que aquí se grabó la escena del barco de Ocho apellidos vascos”. En 2015, en colaboración con OPEGUI (la Organización de Productores de Pesca de Bajura de Guipuzcoa) y el Gobierno vasco, Ternua inició este proceso pionero mediante el cual se recogen las redes desechadas de diferentes cofradías gipuzcoánas y vizcaínas de Bermeo, Getaria y Hondarribia. “Hasta hace unos años se hacía un mal uso de las redes viejas. Antiguamente se tiraban a la mar, y también debido a las fuertes corrientes se rompen y grandes paños de redes se quedan en alta mar, esas son imposibles de recuperar” – nos cuenta Emeterio- “Hoy en día los materiales han cambiado mucho y tienen una vida más larga, pero las redes se rompen en 4 ó 5 años y hay que renovarlas. Se juntan muchos kilos de redes, y las traemos de vuelta al puerto para repararlas y las viejas, ahora mandarlas al programa Redcycle”. Según va recordando su vida en el mar y lo que ha cambiado el puerto de Guetaria, nos lleva a la nave de la cofradía donde se recogen las redes que se tienen que reparar, y donde trabajan varias mujeres cosiéndolas. Una inmensa tela de araña de ovillos de redes se extiende por el suelo. “Ahora podemos llevar la ropa hecha de las redes”, ríen dos mujeres que nos enseñan sus primeras capas Ternua mientras nos explican en qué consiste su trabajo. Es increíble comprobar que aún hay profesiones artesanales y fundamentales como ésta hoy en día. Las redes se envían a Eslovenia, donde Aquafil, el partner de Ternua que tiene patentado este proceso de reciclaje, que prepara, desmenuza y limpia los residuos y los envía a su vez a la planta de regeneración de ECONYL®, donde se convierten en hilo resultado de la mezcla del reciclado de las redes de pesca con otras materias recicladas, ya que las redes tienen un porcentaje de hilo deteriorado por el uso, y se tienen que mezclar con nailon reciclado de otros productos como moquetas y alfombras. A partir de ese hilo, Ternua desarrolla los tejidos que se transforman en prendas recicladas, reciclables y respetuosas con el medio ambiente. ¿Ha cambiado la conciencia de lo marineros en todo este tiempo?, le pregunto a Emeterio. “Sí, desde hace diez años la gente se está concienciando, a los pescadores de nuestros barcos les intentamos inculcar esa iniciativa de no tirar la basura al mar, como si estuviéramos en casa, y ese mensaje ya está calando entre los marineros. Ahora cuando salimos a la mar los desperdicios orgánicos los tiramos al agua, el resto como plásticos, latas, etc. los recogemos en un contenedor pequeño y los traemos a puerto. En el mar hay mucha porquería, sobre todo cuando hay lluvias en las desembocaduras de todas las rías se forman un montón de basuras que vienen de los pueblos y que de golpe salen a la mar. Peligro para la navegación, para pescar y cómo no, para los animales. Las costas se vuelven un asco”.

Un barco ecoactivo contra el plástico

“Bienvenidos al barco-museo ecoactivo Mater, estamos en un viejo atunero tradicional que estuvo faenando desde 1990 hasta 2003, el último que se construyó en madera en el País Vasco, una construcción naval especial con popa redondeada, la proa en abanico…". Quien así nos recibe es Izaskun Suberbiola, biológa marina y una de las responsables del Mater. “El barco es un legado marítimo que hemos querido conservar y que hoy en día se ha convertido en un museo especial, que mira a la mar con esa perspectiva de conservación y de implicación a la ciudadanía en su protección”. Estamos en el conocido Puerto de Pasaia (Pasajes), a bordo de este viejo bonitero que guarda muchas historias de marineros y sus luchas con los atunes, y donde ahora la tripulación la forma un equipo de jóvenes profesionales apasionados del mar y la cultura marina, que quiere transmitir a la gente la importancia de conservar los océanos. “El Mater tiene dos patas: una es el barco-museo permanente donde a través de un programa de actividades damos a conocer el patrimonio marítimo Jaizkibel-Ulia-Pasaia, que es un tesoro natural, con especies endémicas, una geología especial…. Hacemos salidas para particulares, grupos y escuelas, en las que conocemos el entorno y hablamos a la gente sobre la importancia del mar y la pesca artesanal, sostenible, y también tenemos talleres con temáticas como basura marina, hábitos sostenibles, biodiversidad, cambio climático... Otra pata es la ecoactiva, que es importantísima, desarrollamos campañas y proyectos de educación y sensibilización marina. El mar es cuna de vida, despensa de la humanidad, pulmón del planeta, regula nuestras condiciones físico químicas necesarias para la vida, el clima, es tan importante nos cuida tanto que tenemos transmitirlo, tenemos que cuidarlo entre todos y todas”. El Mater ya no pesca los apreciados bonitos del Norte, aunque Izaskun y Sara nos explican un montón acerca de este tipo de pesca artesanal, muy dura. y ahora lo que pesca son plásticos. Y aquí es donde se origina otro de los proyectos sostenibles de Ternua, SEACYCLE. En colaboración con AZTI-Tecnalia, el Gobierno Vasco (IHOBE), EKO-REC y Seaqual, Ternua aprovecha los residuos plásticos que tres barcos pesqueros –entre ellos el Mater- recogen a lo largo de la costa vasca, los mezclan con plástico del contenedor amarillo y los convierten en tejido sostenible. “No es fácil reciclar el plástico del mar porque está muy deteriorado del salitre, pierde consistencia. Así que tenemos que mezclar diferentes plásticos reciclados para conseguir hacer un tejido de calidad en el que el 30% es basura recogida del mar y el 70% restante de plástico de contenedor”, añade Imanol. El Mater recoge basura del mar, la mayoría compuesta por plásticos. En 2050 va a haber más plásticos que peces en el mar, la basura marina y el plástico amenazan alarmantemente los ecosistemas marinos. Este grave problema no solo afecta a la fauna y la flora, sino también a los seres humanos, ya que los desechos marinos se convierten en microplásticos que entran en la cadena trófica. Dicen que los microplásticos que nos "comemos" al mes es como si nos comiéramos una tarjeta de crédito. “Ofrecemos esta experiencia de pesca de plásticos no sólo para limpiar el mar, también para transformar, para que desde nuestra casa podamos trabajar en la prevención de residuos, en el cambio de hábitos, en todo esto tan necesario para que tengamos un futuro sostenible como especie”, nos cuenta apasionadamente Izaskun.

Un barco ecoactivo contra el plástico

La invasión del “plastifish”

La invasión del “plastifish”

que ha lanzado Ternua con el Mater. Hablamos en el camarote principal de la atunera, ahora reconvertido en aula. Se llama “La costera del Plastifish”, y es uno de los proyectos ganadores de la subvención de la EOCA (European Outdoor Conservation Asociation). La EOCA organiza cada año un concurso de proyectos que presentan ellos o las marcas socias y da 30.000 euros al ganador para llevarlo a cabo . “ En Ternua teníamos la ambición de, en lugar de seleccionar algo que EOCA propusiese en el ámbito mundial, hacer algo en nuestra casa, y como conocíamos a Izaskun, Sara y compañía les propusimos el proyecto del Plastifish, porque además la EOCA desde 2019 a 2021 está enfocada en el problema que generan los plásticos y microplásticos. Para ganar la subvención de EOCA el proyecto tiene que conseguir votos populares, haciendo una campaña de comunicación en redes sociales. Hay 3 categorías: mar, tierra y bosque, y gana el más votado de cada categoría. Nosotros estábamos en Mar, entre 15 proyectos obtuvimos el segundo puesto, pero dio la casualidad de que el que más votos tuvo estaba en nuestra categoría. Pero EOCA da una segunda oportunidad a los proyectos finalistas que no hayan resultado ganadores de la votación popular, y en esta votan laos socios. Y en la repesca conseguimos la subvención. Adicionalmente acudimos a la Diputación de Guipúzcoa para darles la oportunidad de aportar y extender el proyecto a cinco cuencas de la costa vasca de Guipúzcoa que sufren ese problema”. Ternua es miembro de EOCA y del European Outdoor Group, una organización que engloba a las 19 marcas de outdoor mas importantes del mundo y que impulsa las actividades al aire libre. Realiza una producción responsable con el medio ambiente bajo el sello BLUESIGN. En su web podéis ver todos los tratamientos sostenibles que realiza en sus colecciones: tratamiento de repelencia al agua 100% PFCS Free, tecnología Scafe antibacteriana, algodón orgánico tratado y cultivado sin pesticidas… ternua.com Colecciones REDCYCLE, SEACYCLE y NUTCYCLE Aquí tenéis algunos ejemplos de las colecciones sostenibles de Ternua. Tejidos procedentes de redes de pesca o plásticos del mar reciclados, o colores con tintes naturales. “La costera de plastifish” trata de frenar la invasión del plastifish, un ser imaginario que representa la problemática de la basura marina, la mayoría plástico, y que está contaminando el medio acuoso, el terrestre, el aire… El diseño es una silueta de pez formado por desperdicios: bastoncillos de los oídos, platos de plástico, bolsas, pajitas… Pero, ¿de dónde sale tanta basura? “Pues sale de nuestras casas principalmente” –contesta Izaskun- “Hay diferentes estudios a nivel mundial y se estima que el 70% de esa basura se encuentra en el fondo marino, no se ve, difícilmente va a desaparecer, y el 80% de su origen es terrestre, viene de nuestros ríos, de nuestra basura que no se gestiona bien, o del vertedero y que por el suelo va llegando a nuestros ríos y de los ríos al mar. ¡El 80%! Si en Madrid estamos tirando un envoltorio a la calle, ese plástico por las dinámicas naturales de viento, del ciclo de agua… va a llegar al mar, y además allí no se va a ver, porque está en el fondo. Es una invasión del plástico muy, muy dañina”. “Aquí es una barbaridad lo que contaminan los ríos, no solo los ciudadanos, también las industrias…”- añade Sara- “Lo primero es que se genera demasiada cantidad de basura, y no hay un sistema eficaz de gestión de esa basura de momento, por mucho que tú separes bien en casa los desperdicios no te puedes fiar de que se vaya a gestionar bien porque no hay infraestructura suficiente para gestionar todo ese volumen y la tipología diferente de materiales para procesarlo bien y cerrar el círculo de la economía circular. Y segundo que hay gente que no recicla, que ensucia, que tira por el baño la basura, o en la calle". El proyecto Plastifish es educativo, y va a trabajar con niños de primaria, que además de realizar operaciones de limpieza podrán participar en un concurso para crear su propio Plastifish, el dibujo ganador aparecerá en la camiseta 2022 de la colección Seacycle de Ternua. También se trabaja con adolescentes para que hagan proyectos propios en su comunidad y con adultos para que cambien sus hábitos de vida y minimizar su impacto. “Se trata de contagiar la huella positiva”, finaliza Sara.