Transpirenaica: el desafío en las cumbres

Juanjo Alonso -
Transpirenaica: el desafío en las cumbres
Transpirenaica: el desafío en las cumbres

Un atrevido paseo montañero por las arquitecturas geológicas más hermosas de las cordilleras españolas. Bosques, cimas, valles y collados inalcanzables donde poner a prueba el estado de ánimo y la preparación física para alcanzar uno de los mayores retos de los deportes de montaña: del Cantábrico al Mediterráneo por la Senda Pirenaica.



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Introducción

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p>Los territorios montañosos son los últimos paraísos vírgenes de la naturaleza. Las últimas reservas de vida salvaje, bosques autóctonos, geologías intactas y diversidad. A pies o en bicicleta de montaña, a paso humilde y sereno o batiendo marcas deportivas, las geografías de la cordillera pirenaica son escenarios frágiles y deben ser tratadas con respeto y cariño. Pirineos es un territorio para caminar, paso a paso, descubriendo sin prisas paisajes minerales atormentados por el hielo, el viento y la lluvia. Las grandes construcciones de roca y hielo son la entrada a mundos intactos que pertenecen a un reino de naturalezas privadas creadas por el bosque, la gota de agua y el glaciar primitivo. Conocer y sentir es sencillo en las locas geografías alpinas de estas montañas interminables, plagadas de lagos, cimas, barrancos, agujas, canales, hoces y torres de piedra. Caminar y disfrutar es fácil en este mundo diseñado por la presencia del pastor de montaña a lo largo de siglos de cultura rural. Y también por científicos románticos, escaladores irreparables y artistas soñadores. Gentes duras e indomables que han forjado su existencia cuajando historias y leyendas en el calor de las bordas y los caseríos, deambulando por los pastizales de los altos collados, las antiguas veredas ganaderas y los caminos tradicionales, algunos heredados de las viejas rutas de contrabando.

Introducción

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Prepárate para la gran travesía

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p>1 Bibliografïa: GR-11. Senda Pirenaica. Ed. Prames 2005. Incluye 47 mapas 1:40.000. La guía más recomendada.

2 Macuto de 50/60 litros, con estructura en la espalda y hombreras reforzadas. El macuto se convertirá durante seis semanas en un órgano más del cuerpo y tiene que adaptarse muy bien a la forma de la espalda.

3 Saco de dormir de plumas. Entre 800 gramos y un kilo. En un estado físico de nivel medio se puede dormir casi todas las noches en refugio o bajo techo. La elección de vivaquear es optativa y depende del ambiente climatológico. Recomendable funda de vivac o tienda ligera por cada dos personas.

4 Ajustando las etapas de la guía recomendada casi todas las noches se termina en un refugio, albergue o población donde se puede cenar caliente o conseguir víveres. Llevar una cocina micro es una buena idea para preparar infusiones, leche caliente, café o sopas ligeras en los vivaques. La mayor parte de los refugios abren en verano y fuera de temporada sólo los fines de semana, aunque siempre está abierta la parte libre para dormir, pero no hay servicios.

5 En mayo y junio el clima es estable y no es habitual cambios meteorológicos bruscos e imprevisibles. Pero en el Pirineo llueve, hay ventiscas, hace frío o pueden subir las temperaturas por encima de los 25 grados. Llevar ropa impermeable y cortavientos, gafas de sol, cremas solares, calcetines de repuesto, guantes largos finos de forro polar, crampones, piolet de travesía, cubre botas y un pequeño botiquín con una venda ancha, esparadrapo de tela, antiinflamatorios, analgésicos, apósitos para ampollas y cremas hidratantes para las rozaduras o cualquier reacción extraña de la piel; las mejores son las cremas infantiles para bebés, por ejemplo Natusan.

6 Llevar la guía recomendada o mapas cartográficos de la ruta actualizados (Ed. Alpina), brújula plana y modelos de GPS con baterías de repuesto tipo AA. En los refugios es difícil cargar todos los días los GPS de pulsera que llevan batería integrada.

Prepárate para la gran travesía

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Tres rutas un objetivo: la Senda Pirenaica

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p>A principios del siglo XIX nació en las sociedades alpinas europeas un sentimiento de asombro y admiración por los espectáculos que proporcionan los espacios naturales. Los paisajes naturales, como imagen y símbolo de lo sublime, despertaron una tradición romántica que desencadenó una irresistible atracción por las montañas salvajes y un deseo de conquistar sus cimas. A finales del mismo siglo se fundaron las primeras asociaciones y clubes de montaña “para el desarrollo del montañismo y de la exploración de la montaña en todo el mundo, así como para un conocimiento profundo de ésta por medio de la literatura, las ciencias y las artes”. En un siglo de “pirineismo” deportivo incondicional se han escalado todas las cumbres del Pirineo, recorrido todos los caminos y abierto todos los collados, en la mayoría de los casos con la excusa de estudiar los relieves, catalogar la flora, observar el retroceso de los glaciares o plasmar en un lienzo la luz efímera de un lago helado. En la actualidad existen tres grandes rutas senderistas que recorren los Pirineos de mar a mar. Tres trekkings que plantean tres desafíos distintos, dirigidos a los montañeros enamorados de los espacios libres y auténticos.
En la vertiente francesa discurre el GR 10. Un itinerario que transita principalmente por zonas boscosas de la vertiente norte de la cordillera, fría y sombreada, con abundantes neveros y zonas de hielo hasta finales de primavera. Otro es la Alta Ruta Pirenaica o HRP (Haute Randonnée Pyrenée), una dura travesía diseñada por el trazado más elevado posible, cerca de las cumbres. Es la ruta más salvaje y comprometida, reservada a montañeros con alta experiencia y muy buena preparación física y mental. La tercera opción es el GR-11 o Senda Pirenaica, en la vertiente española, nuestra aventura mochilera por las geografías más íntimas y cautivadoras de los legendarios Pirineos, temidos, admirados y amados por los pueblos y culturas que se han establecido en sus valles desde tiempos remotos. La elección del sentido oeste-este de la ruta se debe a la situación de Irún en el mapa de España, con mejores accesos en transporte público para iniciar la travesía en el cabo de Higuer que en el cabo de Creus, en la orilla mediterránea. Durante un mes y medio a pie por el GR-11 el reto deportivo se convierte en una experiencia para los sentidos, un viaje de emociones personales descubriendo día a día cimas inalcanzables, surcando circos glaciares, desolados collados o acampando en prados familiares del medio rural, junto a cabañas de paisanos acostumbrados a la vida libre de la montaña en compañía de la luna, el viento y el ulular de las aves nocturnas. A los pocos días de comenzar el trekking, cuando el ritmo es pausado y sereno, a la velocidad sencilla y vital de nuestras propias fuerzas, se tiene la convicción de que la finalidad no es llegar al otro mar. El auténtico valor del viaje es la acumulación de vivencias personales experimentadas en la propia montaña, lejos de la vida urbana y las facilidades de una rutina cómoda y asegurada. Durante la pateada pirineista hay que preocuparse por alimentase bien, descansar adecuadamente y recuperarse de la fatiga, evitar lesiones, protegerse de las ventiscas y los acontecimientos meteorológicos, buscar buenos refugios, interpretar el medio ambiente y mantener la motivación. La vida diaria en la Senda Pirenaica es contemplar, sentir y disfrutar.


Tres rutas un objetivo: la Senda Pirenaica

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Pirineo vasco-navarro

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p>El nacimiento de las montañas.

EL INICIO DEL GR-11 O SENDA PIRENAICA ES EL CABO HIGUER, una fina cresta de tierra sobre la bahía de Txingudi, importante reserva de aves construida por las mareas del Cantábrico en el estuario del río Bidasoa. En la playa de Hendaia, en el lado francés, comienza su andadura senderista el GR-10. El acceso al punto de partida desde Irún, para quienes lleguen en tren o autocar, es ingrato, porque requiere atravesar el extenso conjunto urbano de Hondarribia, tradicional villa pesquera con un bonito casco viejo, y volver después por el mismo camino hasta el centro de Irún, pasar por el puente de Santiago, nacimiento del Camino de Santiago por la costa o Camino del Norte, y seguir a la barriada de Arbes, donde las marcas rojas y blancas salen al fin a la campiña guipuzcoana para comenzar la ascensión al Parque Natural de Aiako Harria (Peñas de Aia), un enérgico cordón geográfico y forestal en el macizo montañoso de las Cinco Villas-Bortziri, el nacimiento occidental de la cordillera de los Pirineos, entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra, donde el valle del río Bidasoa ha sido frontera histórica y tradicional de imperios, culturas y paisajes. La primera etapa termina en Bera de Bidasoa, la población más baja de Navarra, a 50 metros de altitud sobre el nivel del mar. En este territorio de la Nafarroa oceánica o cantábrica abundan los prados ganaderos, bordas y caseríos. En las aldeas rurales mantienen la costumbre de clavar una flor de cardo o eguzki-lora en las puertas o las vigas de las viviendas para ahuyentar al rayo y proteger el caserío o baserri de enfermedades y calamidades.

Las zonas más emblemáticas. El valle de Baztán y el histórico monte del Quinto Real.

El sendero asciende por una sucesión de montes verdes, lomas suaves y rústicos caseríos hasta la falda del pico Larhum y el popular collado de Usategi, llamado también Palomeras por los abundantes puestos de caza hincados en el célebre paso de las aves migratorias. La humedad de las precipitaciones oceánicas mantiene muy verde y vital el medio ambiente. Los pasos de montaña están despejados de arbolado, mostrando una dedicación secular a la ganadería tradicional. El camino es cómodo y apacible, a pesar de los 30 km que separan Bera de Bidasoa de Elizondo, capital del valle de Baztan, un territorio navarro con una fuerte personalidad. El valle está encerrado entre las montañas de Belate y Otsondo, de historia densa y remota, rico en arquitectura popular, monumentos megalíticos y tradiciones. Los habitantes de Baztán están acostumbrados a ver pasar peregrinos y viajeros nómadas desde que los premostrantenses de San Norberto fundaron un monasterio en 1120 para acoger a los peregrinos jacobeos que hacía la ruta de Baiona a Pamplona. A partir de Elizondo el sendero asciende sin tregua a los montes del Quinto Real. El nombre se remonta a una vieja costumbre de entregar a los reyes y nobles la quinta parte de los recursos forestales y ganaderos de los montes. En los profundos hayedos del Quinto Real aparecen las primeas sensaciones montañeras. La inquietud que trasmiten los horizontes interminables de cerros, montes y sierras, se funde con la serenidad de los paisajes solitarios, abiertos y libres. En el puerto de Urkiaga hay una pequeña construcción donde se puede vivaquear de emergencia, pero no hay posibilidad de conseguir avituallamiento hasta el caserío Sorogain, una casa de turismo rural en el valle del Erro con un horario imprevisible, y no se puede contar con encontrar la puerta abierta cualquier día del año. Por lo tanto, entre Elizondo y Burguete (33 km) hay que llevar a cuestas víveres para una jornada larga, y si el clima no es favorable para vivaquear, procurar terminar en Burguete, la primera población del Camino de Santiago en Navarra.

La Selva de Irati y el valle de Salazar.

En la colegiata de Roncesvalles las marcas rojas y blancas del GR-11 coinciden con las del GR-65 del Camino de Santiago y del GR-12 o Senda de Euskal Herria. Señales, sendas, peregrinos y montañeros coinciden en el hayedo del puerto de Ibañeta, el de las lanzas floridas del ejército de Carlomagno. Un montón de cruces y alguna escultura recuerdan la derrota de los guerreros francos capitaneados por el valeroso y mítico Roldán. La Senda Pirenaica visita los pasos de montaña frecuentados por los caminantes jacobeos y desciende a la antigua fábrica de armas de Orbaiceta, buen sitio para pasar la noche antes de afrontar la dura etapa de Irati. El bosque de Irati es único y cautivador, una de las masas forestales mixtas más importantes de la cordillera, mezcla de haya y abeto, y agua y musgo, aprovechado desde la antigüedad por pastores, carboneros, ganaderos y ferrones de las poblaciones vecinas. En las Casas de Irati no hay víveres y en caso de lluvia fuerte el refugio es escaso y las ruinas de los edificios tienen goteras. Con tiempo malo es recomendable salvar la sierra de Abodi y terminar la jornada en Otxagabía. En los rasos de Abodi se pueden ver restos de dólmenes y menhires y una vista magnífica del pico Orhi (2.018 m), el primer dosmil del Pirineo y de la travesía. El GR-11 se despide de los paisajes navarros por las colinas pastoriles de los valles de Salazar y Roncal, centro de la cultura trashumante en las montañas del Pirineo navarro.

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Mapa Transpirenaica

Pirineo vasco-navarro

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Pirineo aragonés

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p>Paisaje de agua y roca.

En los Pirineos de Huesca el paisaje es de bosque y roca, pero sobre todo de agua. Agua helada de alma glaciar, inmortal y etérea, modeladora de esculturas pétreas y sorprendentes. Agua de torrente, cristalina y transitoria, sonora, viva y sensual. Agua serena de lago, amable o tenebrosa según jueguen con ella los elementos del medio ambiente. A partir de Zuriza, en el valle de Ansó, entrada del GR-11 en el Pirineo aragonés, hay pocas etapas de la gran travesía pirenaica que no pasen por la orilla de un lago –ibón dicen en el Ato Aragón-, aunque sea una humilde lagunita glaciar sumergida en un paraje remoto de las geografías pirenaicas. El acogedor llano de Zuriza, con camping y buen refugio de montaña, es también la entrada a la alta montaña pirenaica. La nieve dura es abundante en las vertientes norte de los picos y las umbrías de los valles. Es recomendable llevar piolet de travesía, crampones de cinta y bota de suela rígida. Los desniveles aumentan y el rendimiento en distancia es menor. Atención a las radiaciones solares en los pasos de nieve. En Zuriza hay que recuperar bien las fuerzas y llenar el macuto de víveres para dos días, porque es habitual pasar la siguiente noche en las cabañas ruinosas del paraje de La Mina. El camping y restaurante de Oza se encuentra a tres cuartos de hora por la pista de acceso. Otra opción es dejar atrás las praderas de La Mina, en la antigua ruta del contrabando entre el valle de Hecho y el d’Aspe francés, y subir a la llanura de Aguas Tuertas, acampando en alguno de los meandros que forma el río o en un viejo refugio que se encuentra en malas condiciones. En el barranco de Aspe, antes de superar el collado de Causiat, hay que superar un paso delicado de fuerte pendiente que puede presentar hielo o nieve dura.

Las zonas más emblemáticas. Anayet, la belleza de un pitón volcánico.

El jolgorio y las instalaciones de las estaciones de esquí de Candanchú y Astún rompen la magia de los espacios intactos de la alta montaña durante unas horas, hasta que las marcas rojas y blancas del GR-11 entran en Canal Roya y se lanzan en busca de nuevos paisajes alpinos. El estremecedor atractivo de la cara norte del pitón volcánico de Anayet, único resto de primitivas erupciones en el Pirineo junto con el Midi d’Ossau, domina la ascensión por el extraordinario valle glaciar. Al superar el zócalo rocoso que sujeta la plataforma de los ibones del Anayet surge un anfiteatro de agujas de colores rodeando los bellos lagos de montaña, restos del cráter que reventó la cordillera hace millones de años. En el extremo norte emergen las cumbres del Midi, aisladas y provocativas. Los remontes de Formigal en el barranco de Culivillas vuelven a enturbiar la serenidad del paisaje durante el descenso a Sallent de Gállego, punto de partida de una de las etapas más duras del Pirineo aragonés. En el albergue de Sallent se puede cenar caliente y dormir a buen precio.

La travesía de los Infiernos, la etapa más dura del Pirineo aragonés.

La larga y dura ascensión al collado de Tebarray, y el delicado paso de la Brecha de los Infiernos, se inicia en el pantano de la Sarra y sigue el sendero que remonta el valle de Aguas Limpias hasta el refugio de Respomuso, reformado y ampliado hace una década. Las señales del GR-11 no dejan lugar a dudas, hay que rodear el lago de Respomuso por una zona de pastizales que pueden estar cubiertos de nieve hasta finales de mayo, y sube al nicho nival del ibón de Llana Cantal, encajado debajo del pico de Tebarray y la empinada canal que lleva al collado de Tebarray. En mayo y junio es casi seguro que quede nieve dura o hielo en la canal. El paso está a 2.780 metros de altitud y en primavera es imprescindible el uso de crampones y piolet para esta travesía. La brecha de los Infiernos también puede tener neveros hasta el circo de los ibones Azules, pero la orientación permite disponer de más recursos para salir del paso. Al sur se levanta la enorme muralla de los picos de los Infiernos. El Pirineo en todo su esplendor. En el descenso al Balneario de Panticosa aparecen más lagos y cascadas, prados, bosques de árboles centenarios y rocas de formas caprichosas. En las instalaciones del balneario hay refugio, restaurantes y posibilidad de conseguir víveres. La población está formada por varias instalaciones hoteleras, aparcamientos y zonas de paseo. La Senda Pirenaica sale de la estación termal por Casa Belio en dirección a la Fuente de la Belleza. A los pocos minutos aparecen unas curvas cerradas que suben a los ibones de Brazato. Atención a las señales en este tramo, hasta que se supera el collado de Brazato y comienza el descenso por el valle del Ara, al pie de la mole imponente del macizo de Vignemale. En Bujaruelo hay refugio, pradera, paisaje, agua y cultura popular.

Ordesa y Monte Perdido.

Cascadas, lagos, bosques, glaciares vivos, tundras heladas, plantas silvestres y vida salvaje es el sugerente repertorio del Parque Nacional del valle de Ordesa, un viaje por los ecosistemas más interesantes y valiosos de la naturaleza pirenaica. Una expresión descomunal de los valores biológicos almacenados y transformados durante 70 millones de años de evolución natural de las montañas. Una destacada y única muestra de flora, fauna y geología pirenaica que fue declarada parque nacional en 1918, el mismo año que se declaró también el Parque Nacional de Covadonga, en los Picos de Europa, que fueron los dos primeros parques nacionales españoles, 40 años después de que se creara el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, el primero del mundo en tener la máxima categoría de protección. La Senda Pirenaica desciende por la garganta de Bujaruelo y en el puente de los Navarros toma una vereda tradicional que lleva a la Pradera de Ordesa por el puente de Briet, dedicado al famoso escritor y montañero de principios del siglo XX. De origen francés, Lucien Briet centró la mayor parte de su vida a conocer y divulgar los valores estéticos y naturales de las montañas del Alto Aragón. Descubrió Ordesa en 1891 y a partir de entonces comenzó una labor de recopilación científica, literaria y fotográfica de los macizos de Marboré, Guara, Peña Montañesa y del resto de montañas altoaragonesas que dejó plasmadas en varias publicaciones. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido encuadra espléndidos valles de montaña, formados en la época glaciar de la orogénesis alpina de comienzos del Terciario. De los antiguos glaciares de Ordesa, maestros indiscutibles de la morfología del terreno, quedan restos visibles en el glaciar de Monte Perdido, con 70 metros de espesor y 15 de avance al año; y el glaciar de Ramond, con 700 metros de longitud. El tramo entre los collados de Arrablo y Añisclo es muy peligroso con nieve o hielo. En primavera es recomendable descender por el barranco de la Fuent Blanca, una de las cascadas más bellas del Pirineo, al cañón de Añisclo y remontar una sucesión de gradas de hierba y resaltes rocosos hasta el doble collado de Añisclo. En el descenso a Pineta hay que seguir las marcas del GR-11 sin tomar atajos ni variantes.

Las grandes cumbres del Pirineo.

El valle de Bielsa es una transición en el camino de las cumbres principales de la cordillera pirenaica. La interminable pista de Urdiceto sube al GR-11 al paso de los Caballos, mirador de un buen repertorio de tresmiles, y desciende al valle de Gistaín por las bordas de Licierte y Es Plans. En ambos parajes hay refugio libre en buenas condiciones. Sin embargo, el mejor final de etapa es el refugio de Viadós, con servicio de comidas en verano y los fines de semana. En otro momento hay que llevar a cuestas la cena. El edificio ocupa la cima de una colina sobre el paraje de las granjas de Viadós, entre los macizos del Bachimala y Posets. La montaña pirenaica muestra su carácter más bravo y enérgico, especialmente en el paso de Agnes Cruces, un barranco donde confluyen varios torrentes, y la travesía del bonito collado de Gistaín, dividido por una pequeña cota. En el paso sur se emprende el descenso al refugio de Estós, uno de los refugios emblemáticos del Pirineo. El lugar forma parte de la historia del pirineismo clásico junto a los montañeros que han dibujado con pasión y sacrificio las líneas deportivas que decoran los espolones, diedros y aristas de las grandes cimas. El último hito de la Senda Pirenaica en las montañas del Pirineo aragonés es el macizo de los Montes Malditos, con las Maladetas y el Aneto, el techo de la cordillera con 3.408 metros de altitud. Las cimas intocables se quedan a la izquierda de la ruta, que atraviesa el collado de Vallibierna y baja al Noguera Ribagorzana y el puente de Salenques por el lago de Anglios.

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Pirineo aragonés

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Pirineo catalán

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p>Un paraíso de lagos y bosques.

En los espléndidos hayedos de la entrada sur del túnel de Viella comienza la subida al
estany de Rius, umbral del Parque Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici, la zona de Pirineos con mayor densidad de lagos de montaña, llamados estanys en Cataluña. En total hay 272, gran parte represados artificialmente por las industrias hidroeléctricas para aumentar su capacidad o comunicados por el subsuelo mediante canales de trasvase y tuberías de presión. El mayor complejo hidráulico del parque y de toda la cordillera pirenaica se puede ver en la cuenca alta de Vall Fosca, en los alrededores del embalse de Sallente y el rosario de lagos que forman las fuentes del río Famisell, entre los que se encuentra el estany de Colomina y sus compañeros acuáticos los lagos de Mar y Frescau, paso de la variante de la Senda Pirenaica GR-11.20. Los bosques, lagos y montañas de Aigüestortes i Sant Maurici dibujan uno de los escenarios más hermosos de los paisajes alpinos de Cataluña. En plena cordillera axial pirenaica, sembrado de frondosos bosques de abetos y pino negro, regado de bellos espejos azules, acribillado de agujas de granito y circos glaciares, el parque nacional es el resultado de la contundente orogénesis que comenzó hace unos 50 millones de años y su posterior transformación mediante los procesos erosivos de la alta montaña. El solitario valle de Montcasau, el circo de Colomers o el estany de Sant Maurci, espejo de las elegantes agujas de Els Encantats, son algunos de los fascinantes parajes por donde deambula la Senda Pirenaica en la reserva natural. En esta etapa hay que intentar salir del parque nacional y bajar a Espot para recuperar víveres y cenar caliente.

Camino de Andorra por la Vall Ferrera.

El Pirineo nuestra su cara más atrevida y poderosa. En cada etapa los desniveles se miden en miles de metros. A estas alturas del trekking el cuerpo debe estar plenamente adaptado al duro ritmo de la travesía. En La Guingueta comienza otra de las etapas inolvidables por la belleza de los paisajes y la dureza del territorio. El aspecto positivo es el paso por Estaon, Tavascan y Àreu en cada final de etapa, tres poblaciones con buenos servicios y extraordinarios conjuntos urbanos, de pizarra negra y cuarcitas relucientes. El GR-11 surca los bosques de abetos, hayas y abedules de la Vall Ferrera y se despide de los tresmiles pirenaicos en el macizo de la Pica d’Estats, entrando en Andorra por el sobrecogedor collado de la Portella de Baiau. La travesía andorrana por Arinsal, Ordino y Escaldes es un encuentro con la vida mundana, un buen momento para reactivar el organismo y la motivación con caprichos y degustaciones en los abundantes comercios, bares y pastelerías.

El rompepiernas de la Cerdanya.

La Cerdanya es una depresión alargada que se recorre en tres etapas apacibles que culminan en Puigcerdà, otro buen lugar para reponer provisiones y darse caprichos antes de afrontar uno de los tramos más duros de la Senda Pirenaica. Hasta Planotes es un entretenido rompepiernas por los montes que marcan la frontera geográfica entre Francia y España. A partir de Queralbs hay que ajustarse bien las cintas del macuto porque comienza la etapa más agreste y elevada del Pirineo catalán, superando la cota de los 2.800 metros en el collado de Carançà, paso legendario donde el poeta Jacinto Verdaguer sitúa la batalla entre el caudillo moro Gedhur y el conde Guifré. En Setcases los desniveles vuelven a ser humanos, los collados asequibles y los bosques de robles y álamos.

El encuentro con el mar.

El viaje hasta La Jonquera es un tobogán interminable de cerros, montes y campiñas. Por el camino se ven castillos, pueblos románticos, bosques soleados, campos de hierba y se suben a “cerros” que superan escasamente los mil metros de altitud, un desnivel insignificante después de vencer a todos los colosos del Pirineo. Abundan las poblaciones dispersas, dedicadas a las labores agrícolas y ganaderas. La vida rural en la masía aporta dinamismo y frescura al ambiente campesino. El clima es mediterráneo. La proximidad del mar se nota en la luz, el calor, los cultivos y el arbolado de los bosques. La cordillera va quedando atrás, lejana y conquistada. La llanura del Alt Empordà despliega sus cuadritos de colores hasta la bahía de Rosas y la Costa Brava. La Senda Pirenaica, fiel a su estilo de gran ruta montañera, no nos deja pisar el mar hasta el final. Aunque pasa por el puerto de Llançà prefiere alejarse de la costa y subir al cenobio de Sant Pere de Rodes, de estilo románico lombardo. En El Port de la Selva de nuevo se baja a la cota 0, pero todavía hay que recorrer la reserva natural del cabo de Creus, el primer parque natural marítimo-terrestre de Catalauña, disfrutando de sus extraordinarios ambientes litorales y rincones secretos, como la cala Tanabra, donde será difícil no quitarse las botas antes de culminar el gran desafío en el confín más oriental de la península Ibérica.

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Mapa Transpirenaica


Pirineo catalán

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