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Alex Txikon: "La montaña trata sobre construir y compartir"
 

Alex Txikon: "La montaña trata sobre construir y compartir"

Jorge Jiménez Ríos |
Charlamos con el alpinista vizcaíno, que repasa su última expedición invernal, sale al paso de algunas controversias y deja un mensaje sobre el compañerismo en la montaña.

Silencio. Silencio en la montaña. Como un Everest de otro tiempo. Así será la atípica primavera en la cumbre más codiciada del planeta, una vez suspendidas todas las expediciones para esta temporada. En sus laderas los últimos ecos pertenecen al equipo de Alex Txikon, que por tercera vez pretendía alcanzar, sin oxígeno y en el crudo invierno, esa cota hechizante que son los 8.848 metros. Esto del ochomilismo invernal es el cúlmen de la honesta lucha entre la curiosidad y las imparables fuerzas telúricas. Cuando los mundos caigan, hazañas como la del Nanga Parbat o la pendiente del K2, deberían contarse entre los más elegantes esfuerzos del espíritu humano. Pero dejando a un lado la lírica, lo cierto es que una de las cosas que más admiramos de Alex Txikon es que es tan directo escalando como hablando. El alpinista vizcaíno ha querido repasar con nosotros su última expedición –que le llevaba de los horizontes inalcanzables de la Antártida a las moles del Himalaya–, aprovechando para salir al paso de algunas controversias y solidificar su discurso sobre la camaradería en las montañas.

Tras el tercer intento… ¿te quedan ganas de volver al Everest en invierno?
Lo que me queda es la sensación de que todo ha ido muy bien en la Antártida, en el Ama Dablam y en el Everest. Pero también se me queda esa sensación extraña, como la de un futbolista que entrena y entrena todo el año pero al final no le llevan ni convocado. Hemos estado mejor que nunca, nos hemos sentido mejor que nunca y no hemos tenido la oportunidad si quiera de llegar al Campo 3 en el Everest. Eso crea cierta frustración, pero como todo ha sido tan positivo y como para nosotros llegar más alto no quiere decir que hayas llegado más lejos pues estamos muy satisfechos. A nivel personal sí que dices un poco “¡joder qué pena!”…

¿Queda de nuevo patente que la mayor barrera es la meteo y no vuestras capacidades?
Lo tenemos más que claro. El primer año éramos doce expedicionarios, el segundo diez y este hemos sido seis. Hemos reducido el grupo al 50% y hemos rebasado los 7.000 metros. Se ha trabajado muy duro. Cuando llegamos al Everest ya estaba equipado todo hasta el Campo 1, pero se ha tenido que re-equipar y buscar nuevos caminos por la Cascada del Khumbu en varias ocasiones. Pero como te decía llegar más alto no es llegar más lejos, como desafortunadamente parecen pensar algunos periodistas e incluso personas que creen que entienden de esto (aunque eso no está tan claro). Hay que mirar la letra pequeña, como en todo.

La meteo, en cualquier caso, es fundamental. La temperatura ha sido más alta que otros años y eso provocaba muchos desprendimientos de piedras. Las nevadas, el viento… las condiciones son casi increíbles.

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Alex relata el final de la expedición

Alex Txikon explicaba las peligrosas condiciones de la montaña, que le obligaban a abortar su intento de hacer cima en el Everest invernal.

La expedición coincidía con el 40 aniversario de la primera invernal al Everest. ¿Cómo valoras aquella ascensión de Wielicki y Cichy?
Bueno, trabajaron en condiciones muy muy adversas, completamente diferentes a las de ahora. Era un equipo muy numeroso, serían unas treinta personas, pero en los años 80 y con esas condiciones hablamos de una ascensión muy muy meritoria. Es parte de la historia…

De la Ántartida al Everest invernal. ¿En busca de la belleza de la soledad?
La Antártida es uno de los lugares más bonitos y salvajes del planeta, hermoso donde los haya y me quedo con muchas ganas de volver. En el Everest lo mejor ha sido que el equipo ha estado muy a gusto y nos lo hemos pasado muy bien. Con eso es con lo que me quedo. Está claro que el Everest es especial y el invierno es especial, pero como cualquier rincón de nuestro planeta. Es verdad que vas buscando un poco esa soledad, pero sobre todo buscas la lucha. El ochomilismo ha cambiado mucho. Ya el año pasado Nirmal Purja dejó bien claro que esto de los ochomiles ya es otro juego. Hoy día en cualquier montaña de ochomil metros sólo tienes que llevar el jumar, los crampones y si me apuras no te hace falta ni el piolet porque está todo equipado, con una ruta de ascenso y otra de descenso. Alpinísticamente eso no tiene ningún valor, pero hay que tener en cuenta que a nivel personal e individual puede ser muy meritorio. Obviamente yo prefiero ir a una ruta en la que pueda esta en soledad y trabajando duro, y para eso las expediciones invernales son otro cantar.

Ha habido cierta controversia a raíz de la incorporación, a última hora, del equipo nepalí de Tashi Lakpa. ¿Qué sucedió?
Al final sí que ha habido cierta polémica, no sé. Mucha gente habla sin saber y lo que está claro es que tú no puedes negar a nadie ir a la montaña. Como ya ocurrió en el Nanga Parbat, con Simone Moro y Tamara Lunger, no hay ningún problema con trabajar con otro equipo. En este caso nosotros tuvimos constancia a última hora pero no somos quién para decir sí o no. Atendimos muy bien a la gente que vino, como se merecen, y la verdad es que llegaron muy bien aclimatados. Venían muy fuertes, aunque Walung por ejemplo al final tuvo algunos problemas y no pudo subir. Hicieron la rueda de prensa un día y al siguiente ya estábamos subiendo hacia el C1 en condiciones muy duras. Igual hubiera hecho falta un poco más de preparación. Nosotros lo aprovechamos también, nuestro equipo estaba más desgastado por las bajas de Jonatán, Óscar y de Mingma, nuestro Ice Doctor, que ya había abandonado el Campo Base. Al final era un equipo de nueve personas con ganas de colaborar. No sé… la gente parece que trata de vender polémica donde no la hay. Nosotros nos hemos llevado súper bien. También con Jost Kobusch, con quien se ha insinuado en redes sociales que había mala relación, cuando es todo lo contrario. A veces parece que se genera polémica sólo para tener algo de lo que hablar.

Siempre hemos sido de compartir. La montaña trata sobre construir y compartir, no sobre destruir.

Las nuevas tecnologías están siendo una bomba a la hora de comunicar y compartir vuestras aventuras. ¿Sentís todo el apoyo que se os brinda, por ejemplo, en redes sociales?
Es una pasada tener comunicación, lo que pasa es que va un poco justa y no tenemos acceso a redes sociales. Además de lo costoso que es, así que sólo nos da para enviar. Cuando hablamos con alguien sí que nos cuenta todo la afición que se genera alrededor y sientes ese calor. Yo soy de la vieja escuela y no entro mucho las redes, pero ese apoyo ánima y mucho cuando estás en una expedición. A veces se despotrica un poco sobre la cantidad de información que se ofrece, pero son los tiempos en los que vivimos y hay que aprovecharlo de forma positiva, y creo que ese es nuestro caso.

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Alex Txikon hace cima en el Ama Dablam

Alex hacía cima el 25 de enero de 2020 en el Ama Dablam, la primera cumbre de este invierno en los Himalayas.

Este año habéis ido un grupo muy potente al Everest. Los alpinistas de Nepal están cada vez más integrados en la vanguardia de las actividades. ¿Cómo ves ese auge de su alpinismo?
Yo lo tengo clarísimo: nos dan mil vueltas. Muy poca gente en el mundo podría escalar y andar cargando esas cantidades de peso. Sin ellos no habríamos sido capaces de hacer lo que hemos hecho en el Himalaya. Son unas máquinas, grandes personas y me siento súper integrado con ellos. Es verdad que el mundo del outdoor está al alza y a veces hay muchos intereses en medios de comunicación o marcas por seguir llamándolos porteadores, por engordar el negocio de los ochomiles, pero son verdaderos alpinistas y sin ellos no habríamos conseguido nada de nada.

Rusos, polacos, nepalíes… todos miran al K2. El último gran tesoro del invierno. Sin embargo, tú sigues fascinado con el Everest. ¿Es más una cuestión de no querer competir en la montaña?
Efectivamente, preferimos no competir con nadie. Ya vivimos el año pasado una fatídica expedición en el K2, así que no tenemos intención de repetir. Hemos aprendido la lección.