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Técnica básica de progresión con crampones

4 diciembre 2017 | Redacción Oxígeno

La técnica es necesario aprenderla y ejercitarla de forma progresiva, y no sólo por el hecho de que sea imprescindible utilizarla, y utilizarla bien, sino que la variabilidad de condiciones antes apuntada, que afecta de forma determinante al terreno de juego en el que nos movemos, exigen del montañero-escalador una técnica adecuada de progresión ante cada situación que se le pueda plantear. Hasta tal punto afecta esta variabilidad que una misma ascensión puede ser muy fácil llevarla a cabo o bastante dificultosa o expuesta en función de la situación meteorológica reinante los días previos.

La calidad y estabilidad de los terrenos helados y/o nevados, vienen determinadas por:
- La inclinación de la pendiente a escalar, sobre la cual se ha depositado la masa helada.
- La temperatura ambiente cuando se formó esta masa y cuando pretendemos escalarla.
- El viento.
- Los contrastes climáticos entre el día y la noche.
- La situación meteorológica a escala general y local.

La conjugación de estos factores junto con la experiencia acumulada harán que podamos determinar cuándo es el mejor momento de la estación para salir a poner en práctica esta sugestiva actividad. Por ello, un buen curso impartido por profesionales titulados en la especialidad se impone para todos aquellos que deseen iniciarse en las técnicas de seguridad y progresión, comenzando por montañismo invernal o un curso de alpinismo y, más adelante, continuando con los niveles avanzados, entre los que se encuentran la más específica modalidad de cascadas de hielo.

Pero te vamos a dar unas nociones básicas de cómo moverte en la montaña en invierno con esta "herramienta" de progresión básica: los crampones, esos “pinchos” que se acoplan a la suela de la bota y que te agarran a la superficie para no resbalar.

¿Cuándo debo ponérmelos?
A veces es demasiado pronto, porque no hay suficiente nieve y se estropean las puntas , y otras puede ser demasiado tarde, porque ya te encuentras en terreno helado y ponértelos en esas circunstancias es complicado y peligroso. Pero mejor demasiado pronto que demasiado tarde. No esperes a encontrarte en una pendiente helada para ponértelos. En cualquier caso procura buscar un terreno seguro, en el que no te puedas resbalar y, a ser posible, llano. Cuando camines al principio con ellos trata de pisar con los pies un poco más separados entre sí, para no engancharte el bajo del pantalón ni, lo que es más peligroso, darte alguna puntada en los gemelos, e importante: camina clavando todas las puntas del crampón en la superficie. Si la pendiente se inclina más, es el momento de poner en práctica otras técnicas:

1. TÉCNICA DE PIES PLANOS
Se basa obviamente en mantener los pies planos sobre la pendiente, con todas las puntas verticales en contacto con el hielo. Esto representa una gran ventaja sobre hielos blandos o podridos, donde repartir el peso entre más puntas procura mayor estabilidad. Es la forma más natural y descansada de ascender por pendientes, similar a caminar sobre losas empinadas de roca. Fatiga menos las piernas y los gemelos que subir de frente. Es como subir una escalera de lado, los pies se cruzan paralelos alternativamente para posarse sobre el peldaño más alto, la diferencia estriba en que la pendiente de hielo está inclinada y es necesario flexionar los tobillos, tanto más cuanto más pendiente haya.

2. TÉCNICA FRONTAL
Resulta muy natural y fácil de aprender, pues es similar a subir una escalera de frente. También es más cansada debido al esfuerzo constante sobre los gemelos, sobre todo si llevas una mochila, porque tu peso recae únicamente en las puntas delanteras de los crampones, que según el modelo pueden variar en número. Necesitas unas botas rígidas o semi-rígidas para afrontar esta técnica, y esto es más importante cuanto más empinado y duro sea el hielo. También los crampones rígidos son mejores para esta técnica.

3. TÉCNICA MIXTA
Combinación de las dos anteriores, un pie avanza en técnica frontal y otro plano sobre el hielo en una posición perpendicular con respecto al primero. Esta postura mixta es muy práctica en pendientes moderadas, estable y segura. Intercambia las técnicas de los pies de vez en cuando para relajar los músculos más solicitados.

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