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Pedraforca: 5 rutas a la cumbre

6 septiembre 2017 | Pako Crestas

El Pedraforca, con su típica silueta de gran muela de piedra, resulta una montaña atractiva y que no deja indiferente ni al más profano en el arte de amar las montañas. Estas son nuestras cinco propuestas de ruta a su cima, así como una caminata circular 360º.

INTRODUCCIÓN

Hay ciertas cumbres pirenaicas de menos de 3.000 metros que, con su arrogancia y coquetería, ganan con creces su lugar privilegiado dentro de la primera línea del pirineismo, muy a pesar de los “hermanos mayores”. Ellas están en el podio de los “top ten” y quien diga lo contrario…. Miente. ¿No es cierto que pocas, -por no decir ninguna-, de las cumbres que superan los 3.000 metros de altura, tienen el estilismo y la altivez de montañas como el Pedraforca, los Encantats, la Forcanada, el Mont Valier o el Midi d’Ossau?

Su situación centrada y alejada del resto de montañas que la rodean, incrementan aún más, si cabe, su belleza y personalidad. Alrededor  del Pedraforca, todos los montes son grandes lomas, vencidas ya por los elementos, erosionadas, redondeadas, pulidas, coronadas de verdes prados. El Pedraforca no. El Pedraforca ha sabido alzarse contra los elementos, lidiar una larga batalla inacabada… desafiante. Parece haberse ganado para la eternidad los respetos de los elementos y haber burlado la misteriosa ley de la gravedad. Todo aquel que se precie como montañero sentirá unas ganas infantiles de ascenderlo. Simplemente “invita” a la aventura de ser coronado. Queremos pisar la cumbre, ver desde lo más alto, como si este gigante gris y primitivo emitiese unos cantos de sirena sublimes y embrujados. La llamada de la montaña. Y el Pedraforca es mucho más que una simple montaña. Es un nido de leyendas ancestrales, casa de brujas, catedral de los akelarres. El Pedraforca forma parte de la historia básica de la escalada catalana, allí es donde se practicó por primera vez el alpinismo en Catalunya y fue Lluís Estasen el gran pionero. Su ruta de escalada, aún hoy en día, nos sorprende con un bonito y aéreo franqueo de IVº grado, sin duda el IVº más bonito de todo el marco vertical del país catalán, por su estética y su alta carga histórica.

El Pedraforca, junto con los valles que lo rodean, es también un verdadero reloj que marca el paso de las estaciones. Sin duda el verano es la época en que más montañeros se aventuran a ascenderlo. Cada día de buen tiempo el silencio de las cumbres se ve alterado por las numerosas visitas. La primavera también es buena época, puesto que la nieve no suele permanecer de manera abundante y todos los valles están llenos a rebosar de flores, frescor y vida. En invierno la nieve transforma la montaña, en especial su vertiente norte, donde se forman cascadas de hielo que cada fin de semana son un verdadero hervidero de escaladores aficionados a las técnicas glaciares. Ascender el Pedraforca en esta estación requiere de buenos conocimientos en alpinismo invernal, sobre todo si optamos por las ascensiones que dan a la vertiente norte, o sea, al Verdet. Por último tenemos el otoño que, a la sazón, resulta la mejor época para ascenderlo. Los bosques de los valles circundantes presentan los mil y uno colores del ocaso de las hojas. Un duendecillo invisible ha saltado de árbol en árbol, como si de una traviesa partitura multicolor se tratara. Los bosques irradian una magia indescriptible, en especial el de Gresolet, singular bosque donde los haya, situado bajo las alargadas y frías sombras de la muralla norte. Por el contrario la montaña se muestra como aletargada, dubitativa. Esperando las primeras nevadas que la vuelvan a transformar en una novia virginal. Dejando atrás los sofocantes calores que varios montañeros sufrieron en sus propias carnes durante el estío. Te llamaré “Otoño” y ascenderemos al Pedraforca. Dejando al margen las incontables y variadísimas posibilidades que tiene el Pedraforca para la escalada, podemos ascender a las cumbres por varias de sus vías normales.

A cual mejor… Os reseñamos a continuación las cuatro posibles ascensiones al Pollegó Superior (la cumbre más alta de los dos “Pollegons” que se sitúan a norte y sur de la Enforcadura; y una quinta opción al Pollegó Inferior. Por último una buena alternativa para los que prefieran no ascender a la cumbre, pero admirarla desde todas sus vertientes: la vuelta 360º.

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