Foto noticia

Cómo elegir tu primera capa para el invierno

20 diciembre 2016 | Tino Nuñez

Ya venga el invierno muy crudo o bien porque seamos frioleros/as, disponer de una buena primera capa más caliente de lo normal puede resultar sumamente práctico. Actualiza con nosotros tus conocimientos prácticos para acertar en el punto de venta.

Desde las antaño famosas camisetas de Damart (las de “¿Frío yo? ¡nunca!”) confeccionadas con hilatura de PVC de los setenta hasta algunos de los modelos actuales, que casi parece la piel de un guerrero futurista, las primeras capas han andado un largo trecho. Conozcamos sus luces y sombras actuales para aprovecharlas mejor este invierno.

Usos recomendados
La finalidad primordial de una primera capa es mantener la piel seca y expulsar hacia afuera (segunda o tercera capa o directamente al aire libre) la humedad producida por nuestra transpiración. Este objetivo debe primar sobre que la prenda resulte muy caliente, pues de poco sirve un tejido con gran capacidad de aislamiento térmico si se empapa en cuanto subimos una cuesta con una mochila, corremos, pedaleamos, esquiamos o escalamos. Parece absurdo recordar después de casi cuarenta años de la aparición de las primeras camisetas técnicas esta premisa, pero incluso algunas de las más caras o supuestamente mejores no siempre cumplen una evapotranspiración rápida.

Como líneas maestras tenemos:

1)      Camisetas finas de manga corta. Alrededor de 100 gramos y utilizables durante todo el año. Por sí solas no abrigan más que una camiseta de algodón de grosor intermedio, pero secan de 3 a 5veces más rápido.

2)      Camisetas de grosor mediano y manga larga. Alrededor de 150-180 gramos. Buen complemento a las finas cuando estemos bajo cero. Insuficientes por sí solas para frioleros o estar parado mucho tiempo si no llevamos una buena segunda capa térmica (forro polar) e incluso una tercera térmica adicional (por ejemplo Primaloft o plumífero).

3)      Camisetas de espesor grueso, manga larga, con cuello redondo o cuello alto con cremallera. Unos 250 gramos en talla mediana. Abrigan en movimiento más que un forro polar fino tipo 100 y se moja menos la piel en actividades aeróbicas. Sólo pueden utilizarse en contacto directo con la piel si son realmente de un tejido eficaz y suave, y por debajo de cero (o nos recoceremos en una actividad intensa).

Tejidos y tratamientos
Los mejores tejidos invernales del mercado suelen tener una doble densidad o configuración. Una exterior semilisa, capaz de dispersar la humedad, y una interior cardada, perchada (pelusa) o con geometría multiacanalada ortogonal; esta parte más suave y acolchada mejora el tacto directo con la piel pero sobre todo atrapa nuestro aire caliente de forma mucho más eficaz que las primeras capas convencionales. En el uso real los tejidos con un exterior muy suave suelen soportar peor los enganchones y la abrasión (formación de bolitas o “pilling” por ejemplo por movimiento de las hombreras de las mochila).

Los tratamientos antibacterianos o antiolor suelen basarse en impregnaciones sobre el tejido ya fabricado o en los casos de prendas de máxima calidad en impregnar cada hilo con el que se confecciona la trama y urdimbre del tejido. Una variante de esto último sería la ionización con plata. Además de plata se utiliza cobre, bambú y proteína de molusco. Los tratamientos e prendas baratas pierden mucha eficacia en pocos lavados (habitualmente entre el sexto y el décimo) y los mejores pueden durar años.

Cualidades e inconvenientes de las fibras
Entre las fibras más utilizadas en distinto porcentaje o como cien por cien de la composición de la prenda están:

1)      El polipropileno, la fibra sintética que mejor transporta la humedad y por tanto la que más rápido seca. El inconveniente es que admite tratamiento antibacteriano.

2)      El poliéster, la fibra más utilizada en camisetas. Buenas cualidades de transporte dela humedad y secado. Admite gran variedad de tratamientos antiolor. Es menos suave y menos elástico que la poliamida.

3)      La poliamida, suave, elástica y muy caliente, pero seca menos rápido que las anteriores.

4)      Lana merino. Muy caliente incluso mojada e ideal para actividades con mucho frío, que no sean muy aeróbicas. Buena transpiración y tarda en secar. Ojo, porque buena parte de las opciones comercializadas, aunque no todas, desencadenan picor en la piel de bastantes usuarios. Puede deberse a la configuración aserrada de las fibras, alergia a la lanolina (grasa natural de la lana) o a los tintes empleados. Afortunadamente las mejores lanas merino, que en realidad son muy pocas, no suelen dar estos problemas.

5)      Elastán o Lycra. Filamentos de caucho incluidos en el propio tejido para amentar su elasticidad. Mejoran el ajuste y movilidad de la prenda, pero a cambio las hacen menos fuertes ante enganchones y algo más lentas a la hora de secar.

Sobre los precios
Un director de fábrica de una conocida marca española me dijo una vez: “Todos sabemos que un Don Simón es mucho más barato que un Rioja y que los dos son vino… pero todos estamos de acuerdo en que no son lo mismo ¿verdad? Pues en el caso de la ropa para el monte es lo mismo”. Una forma sencilla y clara de explicar que una camiseta de bajo coste a 15 euros nunca te dará el mismo rendimiento que una de 50, aunque tampoco está de más saber que algunos modelos ultratécnicos y más caros flaquean en transporte de humedad sobre todo a nivel de esternón y espalda (lo hemos detectado especialmente en unas pocas versiones muy elásticas y compresivas).

No hace falta gastarse cien euros para tener una buena camiseta invernal, pero muy posiblemente entre las opciones de muy bajo precio no encontrarás nada lo suficientemente seco (aunque quizá sí lo bastante “caliente”).

Precauciones en la compra
Entre los consejos más prácticos, están:

- Comprueba la etiqueta de composición del tejido y los porcentajes de fibras que incluye. Si consultas de nuevo el ladillo “Cualidades e inconvenientes de las fibras” podrás hacerte una idea de qué ventajas primarán más.

- No compres una talla excesivamente ajustada ni demasiado grande.

- Mucha precaución a los puntos abrasivos: cuello (sobre todo si es de lana), cremalleras en especial cursores y remate superior interno, etiquetas interiores o axilas. Y sí, claro, necesitas probarla sin nada debajo, en contacto directo con la piel.

- Si hueles la prenda y huele a plástico ten claro que te dará problemas e transpirabilidad. No es la única guía para prevenirlo y tampoco parece muy elegante hacerlo en un punto de venta, pero suele funcionar.

- Las camisetas muy calientes pueden aligerar el número de capas totales que vestirás entre 0 y -10ºC, con lo que mejoras tu movilidad, pero piensa que cuanto más caliente es una prenda más puedes sudar y mojarte cuando no haga demasiado frío, simplemente porque irás abrigado en exceso.

¿Te ha gustado el artículo?

Suscríbete a Oxígeno

Deja tu comentario

También te puede interesar...

Consejos Material

Claves para vestirse por capas en esquí y 7 productos para hacerlo

10 febrero 2017 | Diana Martín

Consejos Material

Las 7 claves para un equipo ligero

8 febrero 2017 | Tino Nuñez

Consejos Material

Consejos de uso para termos

1 febrero 2017 | Tino Nuñez

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.