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Impermeabilidad y material

30 noviembre 2017 | Tino Nuñez

Seguramente es la pregunta más repetida al comprar material de montaña: “¿Esto es impermeable?”. Cómo se moja nuestro material, con nosotros en contacto con él y cómo evitarlo configuran el eje principal de este artículo. Chaquetas, calzado, tiendas de campaña y mochilas… ¡a examen!

Estos últimos años están resultando tan extremadamente secos para la mayoría de los aficionados a la montaña en la península, que comenzamos a despreocuparnos en exceso por renovar nuestra vestimenta impermeable y plantearnos si necesitamos productos más resistentes al agua. El famoso axioma 80/20 anglosajón, que de cada 100 actividades 80 son con buen tiempo y 20 con malo, empieza a tambalearse… Pero está claro que aunque haya menos jornadas de precipitación en nuestro país, debemos estar preparados para cuando nos sorprenden en la naturaleza.

Parece increíble, pero en los 40 años que llevo leyendo artículos sobre material en revistas europeas y norteamericanas nunca he visto ni un solo texto dedicado a abordar en exclusiva la problemática de la impermeabilidad,  pese a su gran importancia técnica y comercial.  Las siguientes líneas intentan clarificar dónde nos encontramos actualmente.

“¿Esto cala?” la pregunta del caos
Si haces una pregunta tan sencilla en el momento de una compra, en la mayoría de los casos te responderán tajantemente que no. No hay muchos vendedores dispuestos a decir que un producto no es estanco, sólo resistente hasta cierto límite a la penetración de agua o lo que es lo mismo: impermeable. La confusión en un aspecto tan importante es generalizada, pues productos sólo resistentes a una lluvia fina durante menos de una hora se venden como impermeables o se afirma que una chaqueta de 300 euros no cala ni bajo la peor de las tormentas. Las revistas europeas y norteamericanas rara vez se atreven a publicar que el textil y el calzado de montaña pueden dejar entrar agua y que no son perfectos. La pseudoprofesionalización de aficionados a la montaña, ávidos de recibir algún producto a cambio de test demasiado amables o condicionados por la legítima preocupación de quien lo entrega, hace el resto en internet. Varias firmas están empezando a “reclutar” a cualquier persona que tenga influencia en las redes sociales para mostrar las bondades de su material ¡entre las que figurará lógicamente una impermeabilidad perfecta!

Algunos fabricantes muy rigurosos someten voluntariamente sus productos a diferentes norma europeas, que “vigilan” la impermeabilidad, como la EN 14360:2005 para vestimenta laboral, que testa bajo una apabullante precipitación de 450 litros por metro cuadrado en una hora una chaqueta o la ISO 5912: 2011 para tiendas de campaña. Tradicionalmente se ha considerado impermeable cualquier tejido que superara los 2.000 milímetros en el test de presión hidrostática Schmerber, una interesante prueba de laboratorio. Ese valor puede resultar satisfactorio en tejidos bajo tensión (como el doble techo de una tienda de campaña o el nailon de un paraguas), pero demasiado pobre para la vestimenta.

Como en casi todos los segmentos de consumo, demasiado a menudo la información que nos llega suele resultar escasa, imprecisa o exageradamente técnica y en ocasiones hasta fraudulenta. Aunque la columna de agua de un tejido no representa la única clave para lograr la protección frente a la humedad, pues el diseño del producto y un mantenimiento cuidadoso cuentan también mucho, debería ser la primera información que obtengamos, lo que por desgracia no ocurre a menudo.

Imprescindibles chaquetas
Son nuestra prenda más importante y utilizada para la lluvia. Los precios actuales varían desde los 50 a los 700 euros y los pesos suelen oscilar entre los 165 y los 600 gramos.

1) Cómo penetra el agua: comienzan mojándose capuchas y hombros. Desde los hombros resbala a pecho y espalda. El empleo de mochilas incrementa la presión del agua sobre el tejido y dificulta la transpirabilidad. Los brazos se empapan, sobre todo al trabajar en semihorizontal cuando usamos bastones. El agua da unos centímetros la vuelta hacia el interior en puños y bajo por efecto mecha. Normalmente la primera sensación desagradable se percibe antes en el pantalón, al que llega el agua de nuestro tronco, porque en la mayoría de los casos no solemos utilizar uno impermeable. El tejido del pantalón absorbe la humedad y la traslada al calcetín y al calzado. Con lluvia media o fuerte el proceso puede durar desde 15-20 minutos (prendas económicas) hasta 4-5 horas con chaquetas de gama alta; si la lluvia es moderada las opciones baratas pueden resistir 1-2 horas y las de tejidos de gran calidad tipo Gore-Tex o similar toda la jornada sin calar.

2) Longevidad media (50 usos al año): 2-3 años con inducciones/membranas de poliuretano, que son las más habituales y de 5 a 6 años (tipo Gore). La prenda resulta aún aprovechable pasado ese periodo, pero ofrece menor impermeabilidad y transpiración.

3) Impermeabilidad recomendada: mínimo admisible 10.000 milímetros, aconsejable 15.000 milímetros para senderismo y 20.000 milímetros para montañismo, alpinismo o actividades en enclaves muy lluviosos.

4) Consejos prácticos:

- Pregunta siempre la columna de agua al vendedor. Atención a algunos productos  nuevos con columna declarada de 15.000 milímetros, pues en uso práctico han calado en apenas 30 minutos de precipitación media.

- Las prendas de tres capas acostumbran a mostrarse más prácticas que las de dos o dos capas y media, pues mantienen mejor la tensión superficial y la capucha no se queda “fofa” cuando se arruga al saturarse de agua el tejido-soporte o exterior de la prenda.

- Asegúrate de que estás adquiriendo una prenda realmente impermeable, no un simple cortaviento. La confusión en los puntos de venta poco especializados o con vendedores noveles es más habitual de lo deseable.

- El teflón expandido es más impermeable y longevo que el poliuretano microporoso. Pregunta la composición de la inducción o membrana al vendedor. En teflón actualmente sólo se fabrican tres tejidos: Gore-Tex (con sus diferentes versiones), eVENT y Textrem-ePTFE.

- Si el parte indica varias horas seguidas de lluvia, necesitarás llevar un pantalón ligero impermeable,  algo que no hacemos casi ninguno… Existen opciones de 200-300 gramos que abultan muy poco en la mochila, de buena calidad desde 100 euros.

Querido calzado
Zapatillas y botas con membrana impermeable-transpirable ven incrementados sus precios de 20 a 35 euros respecto a las versiones no impermeables, pero constituyen la única solución para mantener nuestros pies secos cuando llueve.

1) Cómo penetra el agua: normalmente la puntera es lo primero que se suele humedecer, por su posición horizontal y porque recibe sobrepresión, incluso con buen tiempo, cuando roza hierba con rocío o nieve. Es lógico que sea lo primero en calar en calzado ya usado, porque el pliegue de flexión repetitiva debilita la membrana o bootie interior. El interior se empapará antes por la humedad que cae desde el pantalón (solemos utilizar uno no impermeable) y migra hacia el calcetín. Es en los dedos donde primero percibiremos que el pie está empapado y posteriormente en la planta.

2) Longevidad media (60-70 usos anuales): 1 año para las opciones económicas con membrana de poliuretano. De 3 a 4 años para las membranas de teflón (tipo Gore-Tex o eVENT) y poliéster hidrofílico (Sympatex/Dryline). Pasado ese periodo, el calzado aún ofrece protección, aunque no resistirá atravesar un río-arroyo o una jornada completa muy lluviosa.

3) Impermeabilidad recomendada: los modelos con piel hidrofugada y membrana de teflón o poliéster hidrofílico son más impermeables que el resto. Las versiones con rejilla con cualquier tipo de membrana resultan más ligeras, pero dura menos su resistencia al agua, en gran medida por la facilidad de verse perforadas con ramitas, espigas o pequeñas piedras. Es habitual que las zapatillas ultraligeras vean deterioradas puntera y zona del meñique por abrasión en menos de un año de uso medio/intenso, con la consiguiente destrucción de la membrana.

4) Consejos prácticos: conviene tener dos pares de zapatillas o botas, uno de ellos en las mejores condiciones posibles para los días que se anuncien lluviosos. Si cuesta menos de 100 euros difícilmente te ofrecerá una protección duradera contra la humedad. Si el pronóstico es malo llévate un pantalón impermeable, tapará la caña o collarín del calzado y evitarás que migre agua desde esa zona acolchada hacia el calcetín.

El caso de las tiendas
Que cada vez se pernocta menos en la naturaleza es un hecho, en parte debido a la mejora de las comunicaciones, prohibiciones generalizadas de acampar y deportivización notable de la montaña (no se considera pasar la noche como un componente importante de la vivencia en la naturaleza). Las tiendas suelen proporcionar mejores resultados de impermeabilidad que las chaquetas, pese a tener una columna de agua muy inferior, por estar el tejido en tensión y sin sobrepresiones  exteriores (como la que ejerce una mochila sobre una chaqueta).

1) Cómo penetra el agua: con lluvia torrencial puntual –por ejemplo una tormenta estival- o media pero muy continuada durante una noche, las cremalleras de la entrada y sus tiradores suelen ser un punto débil. Comienza también empapándose el exterior de las partes más horizontales del doble techo o de la zona más expuesta al viento.  El doble techo pierde tensión por la elevada humedad y se aproxima al interior, lo que disminuye su resistencia a la penetración del agua. Las esquinas del suelo son puntos críticos, sobre todo cuando el agua resbala con fuerza desde el doble techo al suelo de la tienda o circula bajo él cuando llueve intensamente.

2) Longevidad media (30 pernoctas al año): 2-3 años para tiendas muy económicas (menos de 100 euros) y de 5 a 10 años para modelos de gama superior (250 a 500 euros).

3) Impermeabilidad recomendada: mínimo 2.000 milímetros en doble techo y 3.000 en suelo. Para salidas con muy mal tiempo, preferible 3.000 en doble techo y 5.000 o más en el suelo. Atención a las tiendas con doble techo de 5.000 milímetros o monocapa impermeable-transpirable, son muy resistentes al gua pero condensan más.

4) Consejos prácticos:

- Pregunta siempre por la columna de agua y dale la vuelta al doble techo para comprobar que todas las costuras están cuidadosamente termoselladas.

- Los doble techos con inducción siliconada multicapas ofrecen una impermeabilidad más duradera que los resinados con poliuretano.

- Evita modelos cuyo doble techo nunca quede bien tensado o forme arrugas (patronaje poco logrado).

- Usa sólo tiendas con suelo sin costuras en contacto con el suelo). Lo ideal es que se encuentren al menos 10 centímetros del suelo, formando una cubeta.

- Si el parte meteorológico pronostica lluvia durante muchas horas seguidas, coloca en el interior del suelo una manta de supervivencia gruesa y prefiere una colchoneta autoinflable (son impermeables y no absorben la humedad del suelo como las tradicionales). Tampoco estará de más añadir una funda de vivac, pues cuando el saco toque en pies o cabeza el interior de la tienda, puede haber humedad.

- En verano no la dejes montada varios días seguidos al sol. Los rayos ultravioletas debilitan el doble techo y su impermeabilizado interior.

 - En caso de lluvia muy continuada, sal ocasionalmente de la tienda para retensar el doble techo y así impedirás que disminuya la protección. Evita ser demasiados en el interior o que las mochilas lo toquen, pues empujarán el tejido y al contactar con un doble techo saturado de agua puede calar con rapidez.

Pobres mochilas…
A casi ningún fabricante le ha preocupado en exceso la impermeabilidad de los tejidos de una mochila. Sin embargo, cuando llueve, en muy pocas horas podemos tener empapado el interior.

1) Cómo penetra el agua: la seta o tapa es lo primero que calará (puede ser un problema si llevamos dentro sin proteger el teléfono móvil o un mapa). Las hombreras empiezan a absorber humedad en su parte superior. El agua resbala por la parte frontal hasta penetrar por alguna de las costuras. Paralelamente el acolchado de la espalda comienza a absorber humedad y el canto/borde superior del cinturón lumbar se va mojando.

2) Longevidad media (uso 60-70 veces anuales): 2 a 3 años para modelos económicos (el resinado interior se va despegando o destruyendo en forma de pequeños círculos) y de 5 a 10 años para versiones de mayor precio.

3) Impermeabilidad recomendada: es preferible 1.000 o 2.000 milímetros a los 500 habituales. Existen modelos fabricados en Inglaterra y Alemania que alcanzan los 3.000-5.000 o incluso están hechos con tejidos plastificados prácticamente estancos.

4) Consejos prácticos:

- Imprescindible un cubremochila de al menos 2.000 milímetros de columna de agua (aunque por desgracia rara vez los fabricantes facilitan el dato). Puedes anudar una manta de supervivencia en el dorso de la mochila.

- Incluye siempre dentro de la mochila una gran bolsa de basura en la que poder introducir la ropa y el saco de dormir. Otra más pequeña te vendrá bien para proteger el teléfono móvil y el botiquín.

- Si se prevé lluvia continuada durante horas y transitas por terreno fácil, llévate un paraguas amplio y con varillas reforzadas anti viento, además de resguardarte a ti protegerá la mochila y su contenido.

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