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Pantalones de trekking: ¿cómo distinguir los mejores?

17 julio 2017 | Tino Nuñez

Cada año se venden en nuestro país centenares de miles de pantalones para ir a la montaña y en su gran mayoría son adquiridos por aficionados asiduos al senderismo y trekking. Estos últimos años la popularización de las prendas de bajo coste pero con buen aspecto y la generalización de los modelos elásticos está desplazando los típicos pantalones con parches cuadrados de refuerzo en rodillas y trasera. Pero como cada uno de nosotros tenemos unas necesidades específicas, distinguir el más adecuado no resulta tan sencillo y por eso entramos a fondo en las siguientes líneas. Además, en este artículo hemos incluido un muestrario de diez opciones tipo tres estaciones para orientarte sobre las distintas tendencias técnicas del mercado

¿Con qué me siento a gusto?
El hecho de que exista actualmente tanta variedad lógicamente nos anima a probar modelos muy diferentes cuyo rendimiento real no conocemos hasta que han pasado varios años ¡o hasta que lo rompemos prematuramente! Si nos atenemos a que un pantalón, además de “funcionar” nos tiene que gustar/convencer, encajaremos en alguno de estos perfiles de consumidor:

1) Lo que más valoramos es la comodidad: pantalones bielásticos, ya sean finos (tres estaciones) o de medio espesor/grueso (otoño/invierno) con cara interior afelpada. Suelen incluir entre un 4 y un 8% de Lycra o elastán. Elásticos y agradables, su mayor inconveniente es la menor longevidad que el resto de opciones no elásticas de similar peso. También tardan algo más en secar que otros tejidos de idéntico espesor, entre un 30 y un cien por 100 más.

2) Si necesitamos duración máxima frente a abrasión, perforación y desgarro, lo mejor son las opciones en poliamida de alta tenacidad, tipo Cordura o similar. Pueden durar entre el doble y el triple que el resto de los pantalones, lo que no es decir poco. Las variantes de Cordura elástica no son tan fuertes, pero dan mejor resultado que los bielásticos estándar. Lo malo es que pocos confeccionistas los fabrican. Excelentes si sólo podemos llevar a un largo trekking o viaje un único pantalón.

3) Para ahorrar, lo más económico son los pantalones de poliamida ligera de corte sencillo y sin refuerzos. Cuestan la mitad que los bielásticos técnicos. Son más para uso ocasional o puntual (cuando necesitamos algo para salir de paso y estamos mal de presupuesto). El tacto es parecido a los antiguos de algodón fino, pero soportan mejor los lavados repetitivos. Son los que más rápido secan de todos.

4) Para multiactividad no invernal y recorridos cortos con buen tiempo, los pantalones vaqueros de montaña están ganando adeptos. Concebido en principio para los escaladores, son muy cómodos para uso diario (ciudad o trabajo), alternado con senderismo corto o montaña poco comprometida. Con el mismo pantalón puedes conducir, caminar, trepar ¡y entrar en un bar o restaurante sin ir vestido “de romano”!

5) Si somos muy calurosos o vamos a realizar actividades por encima de +30ºC en zonas sin vegetación alta ni insectos, no está de más que el pantalón sea convertible en corto por cremalleras. Es una opción que no agrada a todo el mundo, pero resulta útil y no presenta los inconvenientes de antaño (peso excesivo y cremalleras gruesas irritantes sin tapeta interior).

¿Qué necesito?
Valora en casa por qué necesitas un pantalón nuevo, si ese gasto no puede aplazar una compra más urgente e importante para tu seguridad (como una buena linterna frontal o un buen chubasquero) y si esa necesidad de renovar no obedece al consumismo insostenible, en términos medioambientales, que está provocando la nueva generación de productos de muy bajo coste. Decide en casa si en realidad necesitas unos pantalones nuevos, no en pleno centro comercial movido por la euforia de las ofertas o por ver cómo tus amigos compran a espuertas cualquier cosa que cueste unos pocos euros.

Tampoco está de más saber que los pantalones sintéticos de poliamida o poliéster no son necesariamente los más higiénicos para trekkings de larga duración y que conviene alternarlos con opciones de algodón (ya sean vaqueros elásticos de montaña o tradicionales de senderismo).

El algodón es más transpirable y agradable con buen tiempo que los mejores tejidos sintéticos y aunque no debe predominar en nuestra vestimenta técnica, tampoco es buena idea desterrarlo totalmente.

Tu tienda favorita
Debes dirigirte a puntos de venta en los que de verdad puedas confiar y eso significa que:

- El dependiente sea capaz de asesorarte adecuadamente, porque conoce de verdad lo que vende y no es simplemente un senderista ocasional con poca formación en material (algo habitual si la tienda tiene una rotación de vendedores abrumadora). No pone mala cara cuando le pides explicaciones técnicas y está dispuesto a consultar en el ordenador si quedan más tallas en el almacén que no estén a la vista.

- Se muestran capaces de ofrecerte una selección de al menos media docena de marcas y no son todas de precios asombrosamente bajos o desconcertantemente altos.

- Se trata de un establecimiento que atiende las reclamaciones de una forma cuidadosa y no rechaza el 90 por ciento de las quejas que llegan por sistema. Los productos de consumo en España tienen dos años de garantía y sin embargo, una cierta parte de los pantalones actuales se descosen por varios sitios en menos de un año de uso mediano (50 jornadas).

Últimas apreciaciones
Es muy habitual que como consumidores nos planteemos que lo más interesante es encontrar productos con buena relación calidad-precio, pero eso nos puede conducir a adquirir un pantalón de 35 euros al que en realidad no se le puede pedir mucho (quizá necesitemos uno más resistente aunque esté algo pasado de precio). No sirve de mucho plantearse de antemano un límite máximo de gasto, porque posiblemente en el establecimiento tengan una oferta en un modelo de gama alta mucho más duradero y rentable a medio plazo que otras alternativas económicas. Además, hay un rango de precio medio-alto, digamos desde los 70 a los 120 euros, en los que es posible encontrar desde pantalones resistentes y con buenas costuras a productos de aparente buen aspecto y duración desastrosa. La estética y la moda tienen una importancia tan excesiva en nuestra pulsión de consumo que más de una vez nos hará equivocarnos en la elección del pantalón más idóneo.

Debemos tener en cuenta dos aspectos más, poco valorados pero que poseen su importancia para conseguir una compra satisfactoria. Uno es el “pilling” o formación de bolitas en marcas europeas o americanas que externalizan su producción a Oriente. Hemos visto pantalones de 100 euros de conocidas firmas degradarse en pocos meses y no por intención de fraude o supuesta obsolescencia programada, si no por controlar la calidad final del tejido utilizado por la empresa subcontratada. Y otra, es que una vez examinado por fuera el pantalón, debemos volverlo del revés para comprobar que sus costuras interiores están igual de cuidadosamente realizadas y no se muestran rígidas ni molestas, que los bolsillos no son simples trapos semi deshilachados y que la parte posterior e interior de la cintura no presenta arrugas o fruncidos que puedan rozarnos cuando sean aplastadas por la mochila contra nuestra delicada piel.

Atención ¡consumidores exigentes!
Si eres un deportista nato o un forofo de los trekkings por terreno difícil debes priorizar la visibilidad respecto al bajo de la pierna por encima de criterios de moda (corte holgado) y evitar en los posible demasiadas costuras, refuerzos, bolsillos, ajustes con tankas que sobresalgan –se te engancharán el momento más inoportuno- o modelos de tejido grueso. Un consumidor exigente buscará sobre todo unas rodillas ya preformadas, a menudo con una curva conseguida con costuras para facilitar la flexión de la rodilla, y un tejido lo suficientemente resistente a la perforación, desgarro o abrasión, así como evitará modelos con una cintura posterior voluminosa que pueda molestar cuando se carga con una mochila durante una larga caminata. Que un modelo técnico incluya las últimas innovaciones, como piezas sin costuras cortadas por láser y unidas mediante costuras, no implica necesariamente que el resultado final vaya a ser mejor que un pantalón más modesto y confeccionado con medios menos vanguardistas. De hecho estamos viendo hasta con menos de un año bolsillos sin costuras que se despegan en marcas muy conocidas… ¡y no precisamente baratas!

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