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Los 10 errores más comunes en esquí de montaña… y su solución

5 enero 2017 | Redacción Oxígeno

El siguiente listado no es ni mucho menos exhaustivo. Algunos de los siguientes errores son habituales en gente con poca experiencia, pero otros también pueden ser cometidos ocasionalmente por expertos que salen casi cada día a la montaña. Este listado, en ningún caso debe ni puede sustituir la formación que podéis recibir de la mano de un profesional de la enseñanza del esquí de montaña por un guía acreditado, pasando por los cursos o entrenamientos que hacen diferentes clubes hasta llegar a los Centros de Tecnificación de la Federaciones. Simplemente os refrescamos la memoria sobre algunos de los errores más habituales en gente con poca o mucha experiencia y así poder continuar practicando este magnifico deporte con la máxima seguridad.

1. El itinerario que elegimos no es adecuado a nuestro nivel técnico y/o físico. Una preparación detallada del itinerario con mapas en formato papel, cartografía por ordenador, altimetría, artículos, tracks, opiniones de quien lo ha realizado últimamente, etc., nos permitirá encontrar un itinerario adecuado a nuestro nivel.

2. No consultamos el estado del itinerario. Consultar las previsiones meteorológicas y nivológicas y el parte de aludes. Ver si alguien ha realizado el mismo itinerario en los días anteriores nos puede dar una información valiosa, si bien podamos encontrarlo en condiciones diferentes (el viento ha dejado una pendiente en puro hielo y ha acumulado nieve en la pendiente convexa por la que bajaremos…)

3. Salimos con un grupo del que desconocemos su nivel y su comportamiento. Si se va en grupo hayque dejar claro antes de salir nuestro nivel y aptitudes. Evitaremos sorpresas como que el grupo haga una parada de media hora para tomarse el bocadillo a los  veinte minutos de haber salido o encontrarse desgrimpando (destrepando) por terreno mixto delicado, al menos para nuestro nivel, sin cuerdas y con doscientos metros de caída bajo nuestros pies en nuestra segunda salida a la alta montaña.

4. Salimos con un grupo cuyo nivel no es adecuado al itinerario. No es lo mismo subir por un bosque entre dos pistas de esquí, que una travesía de varios días por terrenos avalanchosos, donde sea necesario el uso de piolet y crampones en aristas, evolucionar por terreno glaciar con grietas… Estaremos de acuerdo que la mejor manera de explicar un poliplasto no es con el experto atrapado en una grieta explicando al neófito cómo se hace.

5. No informamos  del itinerario y horarios a amigos y/o familiares. Es una precaución básica tanto si salimos solos o en grupo. Un alud puede enterrar a una o a diez personas.Una de las recomendaciones menos seguidas por montañeros avezados es la de no salir solo en alta montaña. En caso de hacerlo, comprueba las zonas de cobertura de las redes de telefonía (aunque el 112 utiliza cualquier red, en algunas zonas no encontraremos ninguna), y  si vas a pasar por zonas de sombra de señal valora la conveniencia de utilizar balizas GPS de socorro o llevar un teléfono satélite.

6. Salimos sin comprobar ni el material ni el equipo humano. Dudar de si éramos nueve o diez al atravesar un collado en medio de una ventisca de nieve no es una buena práctica. Antes de salir hay que realizar una comprobación de cuántos somos, de que todos tenemos el número de teléfono celular de todos los otros componentes del grupo, y que llevamos el material de seguridad necesario para la salida además de comida, bebida y botiquín. Tener un check-list del material es una buena práctica. Llevar los  crampones mal graduados es otro error clásico. Se puede comprobar  su estado en la pendiente de hierba o nieve helada al lado del parking.

La ropa se tendrá que adecuar a la posible previsión meteorológica, y teniendo en cuenta que la ropa que utilizamos en subida y en bajada o si hay previsión de que estaremos parados algunos momentos no tiene las mismas propiedades caloríficas, de transpiración y cortaviento.

7. No realizamos el protocolo del aparato detector de víctimas de avalancha (DVA o ARVA) antes de salir. La realización del protocolo completo permite comprobar que todos los ARVAS funcionan en emisión y recepción y una estimación del alcance de los aparatos. En grupos no homogéneos es muy pedagógico porque nos permitirá comprobar si todos  los participantes saben pasar de emisión a recepción y viceversa y del funcionamiento del aparato. Dejar un ARVA a un compañero inexperto no va a ser sinónimo de que este compañero lo sepa utilizar. El protocolo rápido (el experto comprueba que todos los ARVAS del grupo están en emisión) es útil después de salir de un refugio a media salida o antes de entrar en una zona delicada, pues nos permitirá ver que ningún componente se haya olvidado el mismo en el  refugio o dentro de la mochila o se haya quedado sin pilas.

8. Seguimos las trazas de otro grupo que ha ido por delante. Es un error muy común. Una visión de la traza ya nos indicará si es un grupo experto o no. Deben asaltarnos varias dudas: ¿el grupo que nos precede va al mismo sitio que nosotros?, ¿no será un grupo que va  a hacer un descenso extremo que conlleva un rápel de 30 metros a la mitad?...

9. Nos encontramos con una pala peligrosa de aludes y decidimos atravesarla porque vemos trazas de un grupo que ya ha pasado. Hay muchos casos de palas que han caído después del paso de muchos esquiadores, ya sea por sobrepeso, porque se han destruido los anclajes, cambios de temperatura, acción del viento u otros; además no sabemos lo que le ha pasado al grupo precedente. Deberemos, valorar si no hay un itinerario factible más seguro, aunque sea más largo, y si es así seguirlo. En caso contrario, plantearse si es posible dar vuelta atrás. Si no hubiera ninguna otra posibilidad, comprobar que todo el mundo conoce las precauciones a tomar en zonas de aludes y aplicar el protocolo.

10. Nos quedamos  sin batería del móvil a media excursión. En excursiones de un día llevar batería de recambio del teléfono móvil. Lo habremos utilizado como frontal en la salida de madrugada, para hacer fotos, para enviarlas por redes sociales, hablar con la familia  y hasta lo habremos utilizado de GPS. Además habremos pasado por una zona de poca o nula cobertura con el consiguiente aumento del consumo. Las baterías duran menos con el frío y no sería el primer caso de que al hacer una llamada de alerta se agota la batería

Estos son sólo algunos de los muchos errores que podemos encontrar en una salida de esquí de montaña. A poco que tengamos experiencia podremos deducir algunas de las aptitudes de nuestros compañeros en pequeños o no tan pequeños detalles. Si observamos un esquí con los cantos en mal estado, podremos deducir que el propietario puede sufrir un accidente al bajar por nieve helada. Si vemos a alguien subir sudando, vasodilatado y completamente abrigado en un día sin viento deduciremos que no tiene mucha experiencia en montaña. Unos esquís descuidados y unas pieles en malas condiciones de encolado y/o demasiado estrechas pueden provocar un accidente ya que las pieles saltarán en el momento de máxima solicitación. Estos y otros muchos detalles nos permitirán tener una relativa anticipación de un problema.

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